El Poblense volvió a golpear al Numancia y certificó su pase a la final por el ascenso a Primera Federación con un 2-1 en Sa Pobla, suficiente para cerrar una eliminatoria que ya había quedado encarrilada siete días antes en Los Pajaritos. El global fue de 3-1 y el conjunto balear ganó los dos partidos de la semifinal.
Marco Alarcón abrió el marcador a los 7 minutos y puso al Numancia contra las cuerdas desde el arranque. El equipo soriano todavía tuvo una ocasión clara poco después por medio de Jony, pero no acertó en el remate y el partido empezó a inclinarse hacia el lado local. Más tarde, Jony empató para el Numancia desde el punto de penalti después de una falta cometida sobre Moustapha, un gol que dio aire a los visitantes pero no cambió el destino de la eliminatoria.
El encuentro se mantuvo abierto hasta los minutos finales, cuando Aitor Pons marcó el 2-1 en el minuto 88 y dejó sin respuesta al Numancia. La derrota confirmó la clasificación del Poblense y cerró una semifinal en la que el margen de error fue mínimo para los dos equipos.
Ángel Rodríguez explicó después que la diferencia estuvo “en la efectividad en las áreas”, una frase que resumió el golpe que recibió su equipo en una noche en la que generó lo suficiente como para competir, pero no lo bastante como para cambiar la historia de la serie. El Numancia había llegado obligado a remontar el 0-1 de la ida, pero terminó superado por un rival que supo convertir sus momentos clave en ventaja real.
La eliminación deja al Numancia en Segunda Federación por cuarto año consecutivo y prolonga un cierre de curso que otra vez acabó lejos del objetivo de volver a Primera RFEF. El equipo cerró la temporada como cuarto clasificado, a 19 puntos del campeón y del ascenso directo, y entró en el play-off en la última jornada. Después quedó apeado en semifinales por un club modesto tras perder los dos partidos de la eliminatoria, un desenlace que alimenta el balance de una campaña marcada por el tercer fracaso consecutivo sin ascenso.
La temporada también estuvo marcada por cambios en el banquillo, con dos entrenadores, Abel Segovia y Ángel Rodríguez, al frente del equipo, y por la participación de 31 jugadores, cuatro de ellos del filial. A lo largo de todo el curso, la afición numantina acompañó al equipo en cada intento por volver a pelear por una categoría superior, pero el desenlace volvió a dejar una herida abierta en el club soriano.

