Claudia Sheinbaum dijo el sábado en Yucatán que ningún gobierno extranjero va a definir el rumbo de México y defendió la Cuarta Transformación, el proyecto político impulsado por Andrés Manuel López Obrador entre 2018 y 2024. La presidenta habló en un acto público y sostuvo, sin mencionar directamente a Estados Unidos, que nadie le arrebatará al pueblo de México esa transformación.
Las declaraciones llegaron después de que Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Sinaloa, se entregara voluntariamente a autoridades estadounidenses y fuera arrestado el 11 de mayo antes de ser trasladado a Nueva York. Mérida fue acusado en el Distrito Sur de Nueva York de conspiración para importar narcóticos, posesión de armas y conspiración para poseer armas, en un caso ligado a presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
La entrega del exfuncionario reavivó una fricción reciente con Washington por la entrega de exfuncionarios señalados por supuestos nexos con el Cártel de Sinaloa, organización que Estados Unidos designó el año pasado como una organización terrorista extranjera. También apareció en un momento en que el gobierno mexicano enfrenta señalamientos sobre una lista de 10 funcionarios, entre ellos Rubén Rocha Moya, a quienes se atribuyen delitos de narcotráfico y armas a cambio de supuestos sobornos millonarios.
Sheinbaum ha dicho que no existe evidencia pública contra los funcionarios acusados, y en Yucatán insistió en que nadie que no sea honesto ni honrado puede esconderse bajo el halo de la Cuarta Transformación. Con ese mensaje, la presidenta cerró la puerta a cualquier intento de usar ese proyecto como refugio político mientras el caso de Mérida escala en tribunales de Estados Unidos. La pregunta que queda ahora no es si México defenderá su narrativa, sino hasta dónde llegará la disputa por quienes cruzan la frontera acusados de vínculos con el crimen organizado.

