Antonio García Ferreras calificó en laSexta Xplica como muy importante y muy trascendente la última comparecencia de Florentino Pérez, y centró su lectura en una frase que, a su juicio, marcó toda la intervención. Como socio del Real Madrid, dijo que el mensaje del presidente del club iba mucho más allá de una simple explicación institucional.
Ferreras sostuvo que Pérez tenía todavía tres años de mandato y que no estaba obligado a convocar elecciones hasta entonces, pero aun así lo hizo. “El mensaje es de un presidente que tiene tres años más de mandato, que no tiene que convocar elecciones hasta dentro de tres años y que dice 'yo no voy a estar aquí un minuto si la mayoría de los socios no quiere”, resumió. Para el periodista, esa decisión fue “un gesto valiente, la verdad”.
La intervención de Ferreras llegó después de la comparecencia de Pérez y enmarcó el debate desde una posición muy concreta: la de un socio que interpreta el gesto desde dentro. En ese sentido, defendió que la convocatoria de elecciones no encajaba con una obligación inmediata, sino con una decisión personal del presidente al poner su cargo a disposición de los socios.
Pero Ferreras también dejó claro dónde, a su juicio, se rompió el efecto político de esa comparecencia. “Ahora, todo lo que ocurre después de ese mensaje opaca lo que dijo y lo que para mí era importantísimo”, señaló, subrayando que el ruido posterior terminó por cubrir el contenido central de la intervención. Su lectura no fue de trámite ni de matiz: fue una reacción directa a una comparecencia que, para él, tenía un peso singular dentro del Real Madrid.
La escena se produjo en el contexto de la última edición de laSexta Xplica, donde Ferreras reservó su opinión para el sábado y habló tras la comparecencia de Florentino Pérez. En esa misma franja del programa hubo también una mención a Marc Giró y a otro segmento distinto, aunque el foco del debate quedó claramente en la decisión del presidente madridista de adelantar unas elecciones pese a disponer de tres años más de mandato.
Lo que queda ahora es una lectura dividida entre el gesto y sus consecuencias. Ferreras dio por buena la valentía de Pérez al abrir la puerta a los socios, pero también advirtió de que lo sucedido después terminó por eclipsar el mensaje que, para él, había sido el verdadero centro de la comparecencia.

