Lectura: El Diario Montañes: Cuba queda a oscuras por la escasez de combustible

El Diario Montañes: Cuba queda a oscuras por la escasez de combustible

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Cuba quedó sumida en una oscuridad generalizada mientras la escasez de electricidad se agravaba este jueves, después de que el país agotara las últimas reservas de 100.000 toneladas de crudo enviadas por Rusia hace dos meses. La falta de combustible ha disparado los cortes severos en entre el 50% y el 70% del territorio, con apagones de hasta veinte horas al día y zonas donde la luz no ha vuelto en tres jornadas consecutivas.

En Matanzas, los cortes han llegado a cuarenta horas seguidas. En La Habana, el patrón se repite con una precisión agotadora: dos horas con servicio y veintidós sin él. Las protestas se repiten cada noche en respuesta a unos apagones que ya no son un incidente aislado, sino la rutina de millones de cubanos.

La magnitud del golpe se mide también en lo básico. Hay barrios donde la basura acumulada se quema en fogatas improvisadas porque no hay combustible para que los camiones la recojan. Y mientras la red eléctrica intenta sostener hospitales, instituciones económicas nacionales, puertos y la industria alimentaria, el resto del país queda desconectado por circuitos que pueden apagarse y otros que deben permanecer encendidos.

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explicó que la isla consume millones de toneladas de crudo, fuel y diésel para generar electricidad. “Los volúmenes que se manejan de consumo de combustible para generar electricidad son de millones de toneladas”, dijo. También resumió la urgencia con una frase que retrata el fondo del problema: “El problema es que no tenemos absolutamente nada. Carecemos de fuel. Carecemos de diésel”.

El sistema eléctrico cubano ya estaba al límite antes de esta nueva caída. Depende de la energía fotovoltaica, de centrales termoeléctricas y de una extracción doméstica de petróleo y gas que sigue siendo débil. Muchas de esas plantas operan al mínimo o están inutilizadas por averías repetidas y años sin mantenimiento. La crisis arrastra además décadas de escasez de piezas e inversión vinculadas al embargo, que dejaron a la red sin margen para absorber un choque de esta escala.

De la O Levy advirtió además que el calor está empeorando la situación porque dispara la demanda, y subrayó que el sistema fue diseñado para otra realidad. “Ninguna de las grandes inversiones históricas, ninguna de las interconexiones, ninguna de las subestaciones, se concibió pensando en que habría que apagar circuitos de forma rotativa y sostenida durante meses”, afirmó. Ese es hoy el límite de la isla: una red pensada para funcionar, no para apagarse por turnos durante tanto tiempo.

La pregunta que deja esta crisis no es si habrá más cortes; ya los hay. La cuestión es cuánto tiempo puede sostener Cuba una vida nacional partida entre zonas que permanecen encendidas por obligación y amplias franjas del país condenadas a la oscuridad casi continua.

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