Andorra visitará este domingo a Deportivo de La Coruña en Riazor con la intención de seguir compitiendo hasta el final, aunque su pelea por los puestos de playoff queda lejos y no depende de sí mismo. Carles Manso dejó claro el viernes, en la previa del encuentro, que el equipo no piensa bajar el ritmo después de su goleada por 5-1 ante Las Palmas.
“No nos vamos a dejar ir”, dijo Manso, una frase que resume el momento de un Andorra que marcha en décima posición y suma 58 puntos, a solo uno de su récord en Segunda División, fijado en la temporada 2022-23 con 59. El desafío llega en un campo que el técnico describió como “un placer y un orgullo” visitar, y al que el conjunto andorrano acude tras dos semanas de preparación con la misma idea de siempre: competir hasta el final.
El peso del partido está también en el otro lado. Deportivo de La Coruña sigue metido en la pelea por el ascenso directo y, según Manso, se presentará con la necesidad de ir a buscar el encuentro porque sus rivales no dejan de ganar. El técnico advirtió además que el cuadro gallego cuenta con jugadores diferenciales en todas sus líneas, una lectura que anticipa un duelo exigente en un escenario histórico como Riazor.
Andorra, sin embargo, no piensa alterar su plan. Manso insistió en que el equipo no cambiará su forma de jugar ni su manera de alinear a los futbolistas por contratos o por el futuro, una señal de continuidad en una fase de la temporada en la que muchos clubes ya empiezan a mirar más allá del presente. Esa decisión le da al partido de este domingo un valor concreto: para Andorra, la meta inmediata es alcanzar y superar los 59 puntos de hace dos campañas; para Deportivo, la obligación es sostener la presión por el ascenso directo.
El resultado en Riazor dirá si la victoria ante Las Palmas fue el arranque de un cierre fuerte o solo un pico aislado en una campaña de buen nivel. Para Andorra, el reto ya está marcado: seguir sumando sin renunciar a nada mientras el club persigue su mejor marca histórica en la categoría.

