Suiza volvió a abrir la brecha salarial en Europa en 2025: el salario medio bruto anual alcanzó 107.487 euros, el nivel más alto de los 27 países europeos analizados por la OCDE en su informe Taxing Wages 2026. En el extremo opuesto, Turquía registró 18.590 euros.
La diferencia no es menor. Suiza es el único país de la muestra donde el salario medio bruto supera los 100.000 euros, mientras que Islandia quedó segunda con 85.950 euros y Luxemburgo, líder de la UE, se situó en 77.844 euros, tercera en la clasificación general. Dinamarca registró 71.961 euros, Países Bajos 69.028 y Noruega 68.420, una fotografía que deja a los países del norte y del oeste concentrados en la parte alta.
Entre las cinco mayores economías europeas, Alemania encabeza la lista con 66.700 euros, seguida por el Reino Unido con 65.340, Francia con 45.964, Italia con 36.594 y España con 32.678. Alemania y el Reino Unido más que duplican el salario medio español, una distancia que marca la escala del mercado laboral europeo cuando se compara en cifras nominales.
El informe, que usa datos de 2025, también muestra un bloque amplio de países de la UE en la franja baja. Eslovaquia registra el salario anual más bajo del bloque, con 19.590 euros, y nueve de los 22 países de la UE incluidos en la lista quedan por debajo de 30.000 euros. Ahí aparecen Hungría, con 21.257 euros; Letonia, con 21.321; República Checa, con 23.685; Portugal, con 24.254; Polonia, con 24.490; Estonia, con 25.603; Grecia, con 26.563; y Lituania, con 28.474.
La OCDE compara salarios nominales y salarios ajustados por poder adquisitivo, y en esa segunda lectura la brecha se estrecha, aunque no desaparece. En términos de PPA, el salario medio bruto anual va de 38.118 euros en Eslovaquia a 106.532 euros en Suiza. Alemania aparece con 93.985 euros, Luxemburgo con 93.203, Países Bajos con 92.905, Dinamarca con 88.454 y Noruega con 87.722. La clasificación de las cinco mayores economías europeas no cambia ni en valores nominales ni en PPA.
Los expertos de la OIT consultados por Euronews Business atribuyen las diferencias salariales sobre todo a la productividad y la estructura económica, además de las instituciones del mercado laboral y el coste de la vida. Esa combinación ayuda a explicar por qué el norte y el oeste de Europa dominan la parte alta, mientras el sur y el este quedan concentrados en los niveles más bajos.
El dato que deja el informe no es solo quién paga más, sino cuán lejos quedan unos países de otros cuando se mide el salario medio. Para España, la comparación con Alemania y el Reino Unido vuelve a poner en primer plano una brecha que sigue siendo amplia tanto en euros corrientes como en poder adquisitivo.

