Un reporte ciudadano llevó a autoridades de Hidalgo a un predio de la colonia Loma Bonita, en Pachuca, donde encontraron a seis hombres excavando un túnel clandestino con dirección a ductos de Pemex. La intervención terminó con los detenidos puestos a disposición de la autoridad competente y el aseguramiento de una camioneta con diversas herramientas.
La denuncia llegó por ruidos constantes que salían del subsuelo y por la entrada frecuente de personas a un local de la zona, una señal que activó a la Secretaría de Seguridad Pública. Cuando los agentes acudieron al sitio, confirmaron que el terreno formaba parte de una operación de robo de hidrocarburo: el túnel tenía dos metros de profundidad y un avance lineal de ocho metros.
El hallazgo importa hoy porque muestra que el huachicolero no solo sigue activo, sino que ya opera con métodos de excavación cada vez más arriesgados y visibles para quienes viven cerca. En esta ocasión, la alerta no vino de una cámara ni de una inteligencia previa, sino de vecinos que notaron lo que no cuadraba en una calle común de Pachuca: ruido bajo tierra, movimientos extraños y entradas repetidas a un inmueble que no parecía tener actividad normal.
Las autoridades de Hidalgo desmantelaron así un grupo dedicado al robo de hidrocarburo vinculado con los ductos de Pemex. El punto exacto fue la colonia Loma Bonita, donde el equipo de seguridad encontró el túnel en proceso de construcción y frenó su posible conexión con la red de la petrolera. La excavación, todavía incipiente, deja ver el alcance de una práctica que suele buscar sacar combustible sin romper a simple vista la superficie.
La tensión en este caso está en lo que reveló la propia escena: seis hombres trabajando dentro del predio, una obra subterránea en marcha y una camioneta cargada con herramientas listas para seguir abriendo paso. No hubo un gran operativo anunciado ni una persecución en carretera; hubo una llamada vecinal y una respuesta que alcanzó para detener la maniobra antes de que el túnel llegara a los ductos.
Los seis detenidos quedaron a disposición de la autoridad competente, y el vehículo asegurado forma ahora parte de la investigación. Para los vecinos de Loma Bonita, el episodio deja una conclusión incómoda pero clara: el robo de combustible ya no siempre se esconde en la distancia ni en la madrugada, a veces está enterrado debajo de una casa o de un local, esperando que alguien escuche el ruido.
