Frida Gómez Puga, recién nombrada por la bancada oficialista como integrante del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, negó este jueves haber presentado una denuncia contra el administrador del instituto, José Octavio García, y dijo que la firma que apareció en un documento difundido en medios y redes sociales fue falsificada.
Gómez Puga adelantó que presentará una denuncia por la presunta falsificación de su firma. El escrito que circuló aparece con un acuse de recibido de la Fiscalía General de la República fechado el 11 de mayo y pide investigar a García por irregularidades detectadas por la Auditoría Superior de la Federación en la asignación de un contrato por 63 millones de pesos a la empresa Comercializadora Jvly, S.A. de C.V.
“Dicho escrito no fue elaborado, suscrito, autorizado ni presentado por mi persona ni por mi oficina; asimismo, la firma que aparece en el documento es apócrifa y no corresponde a mi puño y letra, ni a mi voluntad jurídica”, dijo al leer su posicionamiento ante la prensa. También sostuvo que “este tipo de prácticas claramente buscan causar un detrimento a mi consejería, como servidora pública, en lo individual, y generar una afectación grave a la confianza pública”.
La consejera vinculó el episodio con una disputa más amplia dentro del INE, donde, según el texto que circula, las maniobras de Guadalupe Taddei Zavala para colocar a sus incondicionales en cargos clave siguen tensando al organismo. La versión atribuida a Gómez Puga se movió en distintos espacios y aplicaciones de mensajería antes de que ella saliera a desmentirla públicamente. En su mensaje también advirtió que “cualquier intento de falsificar documentos y firmas vinculados con las autoridades (del INE) representa una afectación a la institucionalidad democrática del país”.
El caso deja ahora dos frentes abiertos: la autenticidad del documento que ya circuló con sello de la Fiscalía y la denuncia que Gómez Puga dice que presentará para perseguir la falsificación de su firma. En un instituto donde cada nombramiento pesa, la disputa no termina en el desmentido; apenas empieza en la prueba de quién movió ese papel y por qué.
