Lectura: Repsol defiende sus refinerías y alerta sobre el impacto de Ormuz en el suministro

Repsol defiende sus refinerías y alerta sobre el impacto de Ormuz en el suministro

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defendió este martes en su junta de accionistas su papel en el suministro energético en plena , con y centrando sus intervenciones en el queroseno y en la capacidad de la compañía para responder a la demanda. Brufau sostuvo que la empresa es “una compañía de hidrocarburos; de hidrocarburos, de electricidad y de renovables”, mientras Imaz aseguró que Repsol está “preparados para suministrar todo lo que necesiten” sus clientes.

La reunión quedó marcada por el conflicto en Oriente Medio y por el riesgo sobre una vía por la que transitan entre 11 y 12 millones de barriles al día, el 11% de los volúmenes globales. Imaz dijo que Repsol ha invertido 1.500 millones de euros desde el 1 de marzo y que esa suma se ha destinado a inventarios, logística y procesos de producción. Añadió que la compañía tiene “un excedente de entre el 20% y el 25%” y que puede incluso duplicar el suministro en algunos casos.

El presidente de Repsol situó el debate más allá de la coyuntura y cargó contra la política energética europea. Dijo que en esas políticas hay incoherencias y pidió “sentido común”. También defendió que “todas las energías son necesarias”, no solo la electricidad renovable, sino también los combustibles renovables. Para Brufau, España está mejor posicionada que el resto de Europa por su modelo renovable, su infraestructura de gas natural y su sistema de refino.

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Brufau recordó además la inversión privada de 15.000 millones de euros realizada por Repsol en los últimos años en refino y capacidades asociadas, que, dijo, permite producir queroseno, un producto que describió como vital para la economía y el turismo. España consume 160.000 barriles diarios de queroseno y produce 120.000, una diferencia que obliga a afinar la planificación para una economía que recibe 100 millones de turistas al año y depende del tráfico aéreo para sostenerlo.

La propia dirección de Repsol reconoció que la ventaja no siempre se traduce en comodidad. Imaz puso un ejemplo de un vuelo Glasgow-Málaga para ilustrar que puede haber producto en Málaga y no en Glasgow, una imagen que resumió el desajuste de los mercados europeos. También subrayó: “¿Estamos protegidos? No, pero hemos hecho un esfuerzo, hemos hecho los deberes”.

Ese desajuste forma parte de un continente que, según Brufau, ha cerrado 35 refinerías, ha prohibido la exploración de hidrocarburos y soporta un coste del CO2 que calificó de poco competitivo junto con una fiscalidad excesiva. El presidente dijo que ahora hay voces que reconocen el valor del modelo de refino y que esa valoración “llega tarde, pero bienvenido sea”.

La tensión de fondo sigue siendo la dependencia europea de un mercado que no se corrige de un día para otro. Imaz advirtió de que, incluso si se restableciera el flujo por Ormuz, el suministro no se normalizaría en Europa durante dos o tres meses. También dejó abierta la puerta a revisar el plan estratégico aprobado este año, una posibilidad que refleja la presión que la crisis está ejerciendo sobre el sector y sobre una junta que giró en torno a la seguridad de suministro más que a cualquier otra prioridad.

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