La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia autorizó a Mercadona a seguir adelante con la adquisición de Logifruit Iberia S.L.U. y dio luz verde a la operación en primera fase el 28 de abril. El regulador no observó riesgo alguno para el resto de la competencia, en una decisión que despeja el camino para que el grupo de distribución avance con la compra de un proveedor clave de su cadena logística.
La notificación oficial de la petición había entrado dos semanas antes de esa aprobación, según los datos facilitados sobre el expediente. Con el visto bueno, Mercadona incorporará a su plantilla a 1.600 empleados de Logifruit, una compañía nacida en 1996 y convertida en una pieza central del sistema de envases reutilizables de la cadena.
Mercadona dijo que la operación le permitirá capturar sinergias y optimizar sus recursos. Logifruit, por su parte, ha sido durante casi tres décadas el proveedor histórico de envases reutilizables de la empresa y hoy opera 16 plataformas logísticas, gestiona 18,36 millones de cajas, boxes y palets reutilizables y mueve más de 330 millones de unidades al año para más de 1.000 clientes.
La integración también encaja con la estrategia logística que Mercadona viene articulando en torno a la economía circular. En 2024, Logifruit elevó su facturación hasta 163 millones de euros y abrió una nueva plataforma en Almeirim, la segunda en Portugal, mientras el grupo y sus proveedores e interproveedores consolidaban en 2025 un clúster industrial respaldado por 1.700 millones de euros para nuevas fábricas y para modernizar y ampliar instalaciones existentes.
Pedro Ballester resumió la trayectoria de la empresa al recordar que, cuando comenzó la colaboración con Mercadona en 1996, el objetivo era ofrecer un servicio ajustado a sus necesidades y con ventajas competitivas. Tres décadas después, dijo, Logifruit ha superado ese reto y ha alcanzado un grado de especialización y eficiencia que seguirá consolidándose con esta integración estratégica. Para Mercadona, el visto bueno de la comisión no solo cierra una operación corporativa: también refuerza un modelo logístico que busca crecer sin romper el equilibrio competitivo que el regulador dice haber preservado.
