Telefónica cerró el primer trimestre de 2026 con unas pérdidas de 411 millones de euros, lastradas sobre todo por el impacto de la venta de sus negocios en Chile, Colombia y México. Aun así, el golpe fue mucho menor que el de un año antes: la pérdida se redujo un 68,5% interanual.
Entre enero y marzo, el grupo obtuvo un beneficio neto de 386 millones de euros en sus operaciones continuadas, un 21,5% menos que hace un año, mientras que las operaciones interrumpidas arrojaron un saldo negativo de 798 millones de euros, un 55,6% inferior al registrado en el mismo periodo del año anterior. En su lectura inmediata, el trimestre dejó una foto menos áspera que la de 2025, cuando la compañía acumuló pérdidas netas de 4.318 millones de euros, el segundo peor resultado de su historia.
La compañía también registró una factura de deuda más ligera. Redujo el pasivo en torno a 1.500 millones de euros en el trimestre y cerró marzo con una deuda financiera neta de 25.342 millones de euros, con una ratio de apalancamiento de 2,72 veces. Ese descenso llegó acompañado de unos ingresos de 8.127 millones de euros, un avance del 0,8% en moneda constante y del 0,4% en términos corrientes, y de un EBITDA ajustado de 2.836 millones de euros, un 1,8% más en términos constantes y un 1,3% más en corrientes.
Telefónica dijo que también mejoró su flujo de caja operativo ajustado después de arrendamientos, que alcanzó 1.375 millones de euros, un 2,4% más en moneda constante y un 1,6% más en términos corrientes. En un comunicado, la empresa señaló que el trimestre estuvo marcado por el crecimiento de los ingresos, del EBITDA ajustado y del OpCFaL ajustado, junto con una reducción intensa de la deuda y una ganancia relevante de accesos. Esa lectura encaja con el plan Transform & Grow, con el que la compañía sostiene que va camino de cumplir sus objetivos financieros anuales.
La clave, sin embargo, sigue siendo el ajuste de su perímetro en Iberoamérica, también llamado Hispam. Los resultados continúan reflejando esa salida, que explica buena parte del deterioro contable del trimestre. Pese a ello, Telefónica reafirmó un dividendo en efectivo de 0,15 euros por acción correspondiente a 2026, pagadero en junio de 2027, y mantuvo sus metas para el conjunto del ejercicio: crecimiento de ingresos y EBITDA ajustado de entre el 1,5% y el 2,5%, un avance del OpCFaL ajustado por encima del 2%, una ratio de inversión sobre ingresos cercana al 12%, un flujo de caja libre de unos 3.000 millones de euros y una reducción del apalancamiento hacia el objetivo de 2028.
La pregunta de fondo ya no es si el grupo puede absorber el coste de la retirada de Hispanoamérica, sino cuánto tardará en convertir esa limpieza de balance en resultados que dejen de depender de ese ajuste. De momento, el primer trimestre le dio a Telefónica algo que no tenía hace un año: margen para defender que el giro estratégico empieza a verse en la cuenta de resultados.
