Durante la presente jornada, Chile registró una serie de sismos de variada intensidad en distintos puntos del país, en un día marcado por el temblor iquique y por otros movimientos que el Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile siguió en tiempo real. El evento más fuerte informado fue de magnitud 4,1, localizado a 28 kilómetros al oeste de Ollagüe y a 126 kilómetros de profundidad.
Junto a ese sismo, el monitoreo incluyó un temblor de magnitud 3,0 a 40 kilómetros al sureste de Pica y a 110 kilómetros de profundidad, otro de 3,5 a 77 kilómetros al este de Socaire y a 237 kilómetros, y uno de 3,8 a 14 kilómetros al sur de Camiña y a 96 kilómetros. También se reportaron movimientos de 3,2 a 82 kilómetros al este de Socaire, de 4,1 a 89 kilómetros al noreste de Socaire, de 3,5 a 33 kilómetros al noreste de Linares, de 3,1 a 38 kilómetros al norte de Punta de Choros y de 3,4 a 31 kilómetros al noreste de Canela Baja.
La misma secuencia incluyó un sismo de 3,8 a 101 kilómetros al sureste de Ollagüe, otro de 3,4 a 58 kilómetros al suroeste de Mina Collahuasi y uno de 3,0 a 46 kilómetros al norte de Punta de Choros. En la lista también aparecieron un temblor de 3,1 a 47 kilómetros al sureste de Socaire y uno de 3,4 a 86 kilómetros al sureste de Socaire, además de un movimiento de 3,4 a 86 kilómetros al sureste de Socaire y otro de 3,4 a 86 kilómetros al sureste de Socaire? No.
Chile vive este tipo de actividad con frecuencia porque se encuentra en el límite de las placas tectónicas de Nazca y Sudamericana, una franja donde la energía acumulada se libera de manera recurrente. Por eso, no resulta extraño que en una sola jornada se hayan concentrado reportes en el norte, el centro y otras zonas del país, con profundidades que en varios casos superaron los 100 kilómetros.
La diferencia entre un sismo apenas perceptible y uno que llama más la atención no está solo en la magnitud, sino también en la profundidad y en la ubicación respecto de los centros poblados. En esta jornada, el patrón fue claro: varios movimientos moderados, uno de ellos de 4,1, y un seguimiento oficial que mantuvo bajo observación la actividad sísmica en varias regiones. Ese monitoreo continuará mientras se registren nuevas variaciones, y la lectura inmediata es que el país sigue expuesto a una secuencia de temblores que, aunque en su mayoría leves, confirman la persistencia del pulso sísmico chileno.

