Lola Índigo ha contado que en 2024 compró la casa en la que vive ahora en Boadilla del Monte, a las afueras de Madrid, después de años moviendo sus ingresos hacia el ladrillo. La artista de 34 años explicó que antes había comprado un primer piso en Granada en 2019 y luego tres propiedades más en Madrid, hasta vender una de ellas para hacerse con el hogar que realmente quería.
“Es mi primera casa de verdad, porque tiene patio”, dijo en televisión al explicar por qué esta vivienda marcaba un antes y un después en su vida. También la situó “a las afueras de Madrid, por Boadilla del Monte. Tengo un vecino con cabras”. La compra resume una trayectoria económica que ha ido de la música al patrimonio inmobiliario, una fórmula poco habitual para una figura que llegó al gran público tras su paso por ‘OT 2017’.
La cantante, que se dio a conocer después de aparecer en ese concurso y fue la primera expulsada, ya había dejado pistas de su manera de gestionar el dinero. En una aparición en ‘La Resistencia’ aseguró que había invertido muy bien, “en ladrillo y mortero”. Ahora, esa estrategia se ve en una vivienda que combina decoración moderna y minimalista, con madera y acero, predominio del blanco y detalles en azul. El salón tiene un sofá color petróleo, artesanal y vegano, colocado junto a un gran ventanal que da al patio exterior.
La casa también incluye un pequeño gimnasio con mancuernas y cinta de correr, además de un estudio de grabación, dos espacios que encajan con la rutina de una artista que sigue trabajando desde su propia vivienda. Y, aunque está cerca del centro de Madrid, la zona conserva un aire casi rural: Boadilla del Monte queda a unos 30 minutos en coche de la capital y cuenta con vecinos conocidos como Alaska y Mario, Manuel Carrasco y Omar Montes. En su caso, la elección deja claro que no quiso renunciar ni al jardín ni a la piscina mientras vivía en Madrid.
Su recorrido ayuda a entender la compra. Antes de convertirse en una de las voces más reconocibles del pop español, Lola Índigo pasó por ‘Fama, a bailar’ en 2010, publicó después su primer sencillo, ‘Yo ya ni quiero na’, y fue construyendo una carrera que le permitió transformar ingresos en propiedad. La vivienda de Boadilla no es solo una casa nueva: es el resultado visible de una apuesta que empezó hace años y que ahora le ha dado la primera casa en la que, según sus propias palabras, por fin tiene patio.

