El Departamento de Justicia de Estados Unidos se prepara para pedir una acusación formal contra el ex presidente cubano Raúl Castro por su presunto papel en el derribo de dos aviones en 1996, según dijeron tres personas familiarizadas con el asunto el viernes. Cualquier cargo penal tendría que ser aprobado por un gran jurado.
La medida, si avanza, elevaría de forma drástica las tensiones con La Habana por un hecho que sigue siendo una herida abierta en el exilio cubano: la caída de dos aeronaves operadas por el grupo Brothers to the Rescue, con sede en Miami. Castro era ministro de Defensa en 1996, cuando ocurrieron los hechos.
El expediente que ahora se empuja en Washington se apoya en una larga campaña de presión política y judicial. En marzo, la informó que el fiscal federal en Miami había creado un grupo especial de fiscales y agentes federales para construir casos contra altos funcionarios cubanos. También señaló entonces que varios republicanos del sur de Florida habían pedido reabrir la investigación sobre el papel de Castro en el derribo.
El caso vuelve a poner bajo foco a un nombre que marcó una era en Cuba y en la relación con Estados Unidos. Raúl Castro asumió la presidencia en 2006, cuando su hermano enfermo, Fidel Castro, cedió el poder, y más tarde se lo entregó a un leal designado, Miguel Díaz-Canel. Hoy tiene 94 años.
La posible acusación choca con una realidad más dura que la retórica de Washington: llevar el caso hasta el final dependerá de un gran jurado, y una imputación de ese tipo sería mucho más que un gesto político. Sería una escalada formal contra uno de los símbolos del poder cubano, en un momento en que el gobierno de Donald Trump ha endurecido el tono sobre la isla y ha amenazado con posibles acciones militares. Trump ha hablado de una “adquisición amistosa”, pero también dijo que Cuba necesita ayuda y que es “una nación o un país en declive”, antes de añadir: “Tenemos mucho que hablar sobre Cuba, pero quizá no hoy”.
En Cuba y en el exilio, el peso del caso sigue siendo el mismo que en 1996: no se trata solo de una vieja investigación, sino de si Washington está dispuesto a convertir un episodio histórico en una acusación penal contra el hombre que una vez heredó el poder de Fidel Castro y lo mantuvo en la familia gobernante durante años.

