La sorpresa llegó el lunes por la noche en El Hormiguero: Pablo Motos recibió en el plató a Mari, su primer amor juvenil, a quien no veía desde hacía décadas. La visita rompió el guion habitual del programa y convirtió una anécdota contada durante años en un reencuentro real, frente a las cámaras.
Jorge Salvador dijo que llevaba medio año preparando la sorpresa. Antes de que Mari entrara en el set, mostró fotos antiguas del profesor de guitarra de Motos y de la propia Mari, para situar a la audiencia en una historia que el presentador ya había dejado caer en una tertulia de 2021. Entonces, Motos resumió así aquella etapa: “Mi día giraba en torno a la una del mediodía, cuando llegaba su hija, 'La Mari'. Si me sonreía, era feliz, pero había días que ni me miraba”.
La historia viene de su adolescencia en Valencia, cuando aprendió guitarra en la peluquería del barrio de Jesús, un local que pertenecía a Jesús, peluquero y profesor de música que había sido guitarrista de Manolo Escobar. Motos iba allí cada día con su guitarra siendo todavía un chico. Según él mismo contó, llegó a grabar una cinta de 120 minutos repitiendo una y otra vez “Quiero a la Mari”.
El momento decisivo de la noche fue que Mari no apareció en una foto actual, como había ocurrido otras veces en este tipo de homenajes, sino en persona. Al verla, la historia dejó de ser un recuerdo contado en televisión y pasó a ser un encuentro de dos adultos que habían compartido un flechazo adolescente. El programa se sostuvo precisamente en ese contraste: una vieja memoria sentimental convertida en directo televisivo.
Mari confirmó desde el plató que ella también lo veía pasar cada día camino de la peluquería con la guitarra a cuestas. “Cuando yo venía del cole, él venía por la acera, le veía y le decía a mi padre: ‘Papá, ya viene Pablito, llega con la guitarra, la funda es más grande que él’”, recordó. También explicó que su padre daba clase a varios chicos del barrio mientras cortaba el pelo y que Motos se sentaba en un sofá del local para practicar.
La escena que mejor definió aquella adolescencia la puso ella misma con una frase breve: “Sabía que mi sonrisa cambiaba su vida”. Mari añadió otro detalle que cerró el círculo sentimental de la historia: su padre descubrió la dedicatoria romántica en la cinta y se lo comentó directamente. “Me dijo: ‘¿Sabes que te han dedicado una canción?’”, relató. Motos, por su parte, contó que una vez su padre le enseñó una cinta en una visita a cenar a su casa, prueba de que aquella obsesión juvenil también había llegado a su familia.
El reencuentro funcionó porque no fue un simple guiño nostálgico, sino la culminación de una historia que el propio presentador había contado antes y que Salvador llevaba meses preparando en secreto para televisión. Y también porque dejó una respuesta clara a la pregunta que acompañaba la anécdota desde hace años: la chica de la que Motos hablaba no era un mito inventado para el plató, sino una persona real, llamada Mari, que volvió a sentarse frente a él este lunes por la noche en El Hormiguero.
La cadena de esa historia no termina ahí. Motos enlaza ahora ese momento con una semana de estrenos, deporte y música en el programa, una cita que el presentador ya prepara para los próximos días. Puede leerse más sobre ello en Pablo Motos prepara una semana de estrenos, deporte y música en El Hormiguero.

