Espanyol certificó su permanencia en Primera División con un 1-2 en El Sadar, en Pamplona, y lo hizo después de llegar al partido con 18 jornadas seguidas sin ganar. El triunfo ante Osasuna cerró de golpe una presión que llevaba semanas pesando sobre el vestuario y dejó al equipo fuera del riesgo inmediato de descenso.
Manolo González, nacido en Folgoso do Courel, salió reforzado de una noche que cambia el cierre de temporada y también el debate sobre su futuro. "Tengo contrato y quiero seguir. Yo me iré cuando no me quieran. Me quiero quedar y cumplir mi contrato", dijo el técnico, que dejó claro que su intención es seguir al frente del equipo tras sellar el objetivo principal del curso.
El resultado llegó en un momento en que el club ya trabaja en el siguiente paso. Monchi es el nuevo director general deportivo de RCD Espanyol y está marcando la planificación de la próxima temporada, mientras Pace prepara una reunión para tomar la primera decisión de una larga lista de asuntos pendientes. En ese dibujo aparece también la continuidad del entrenador, una opción que ya contaba con un respaldo firme de Garagarza.
La victoria en Pamplona no solo aseguró la permanencia. También mantuvo viva una posibilidad remota de llegar a la Conference League si se combinan determinados resultados en la última jornada. Es una vía estrecha, pero suficiente para que Espanyol no cierre el campeonato con la única lectura de haber evitado el descenso.
Ese escenario convive con otro, mucho más inmediato: decidir quién dirigirá el proyecto de LaLiga 2026/27. Entre los nombres manejados en la lista de Monchi, según SPORT, estuvo José Bordalás, una señal de que el club ha abierto de verdad la discusión sobre el banquillo aunque González haya pedido públicamente continuidad.
La tensión entre los dos caminos es evidente. Por un lado, el técnico que devolvió estabilidad en el tramo final quiere cumplir su contrato y seguir. Por otro, la nueva estructura deportiva ya mueve piezas para definir el próximo curso. Espanyol llega al último partido con la permanencia ya asegurada, pero con una planificación que empieza a tomar forma y con decisiones que pueden marcar mucho más que una sola temporada.

