Peñarol le ganaba 2-1 a Liverpool en el Campeón del Siglo en un partido que cambió de ritmo casi desde el arranque. Gastón Togni estrelló un remate de derecha en el travesaño a los 3 minutos y, poco después, Jesús Trindade abrió el marcador de cabeza tras un centro del propio Togni en la acción del 1-0.
Liverpool reaccionó de inmediato. A los 5 minutos, Federico Martínez igualó el encuentro con una definición de derecha y, desde ahí, el partido se volvió más abierto, más físico y más discutido. Maximiliano Olivera fue amonestado a los 8 minutos por una falta dura sobre Ruben Bentancourt y, aunque Peñarol siguió generando peligro, el visitante también tuvo una oportunidad clara a los 18 minutos: Martínez quedó mano a mano con Washington Aguerre, pero no pudo vencerlo.
La expulsión de Olivera a los 30 minutos terminó por inclinar el trámite. Con un hombre menos, Peñarol tuvo que ajustar líneas y esperar su momento. Ese momento llegó a los 43 minutos, cuando Nicolás Fernández anotó el 2-1 después de un tiro libre de Matías Arezo y una secuencia de rebotes dentro del área. La jugada, sin embargo, no cerró la discusión: Liverpool protestó la acción porque entendía que había existido una falta en ataque, aunque la reclamación no tuvo razón.
El gol de Fernández también dejó la peor postal de la noche. En la misma acción, Martín Campaña salió lesionado tras un choque con su compañero Diego Romero y quedó con sangrado visible en las fosas nasales antes de abandonar el juego. La escena resumió un partido que ya venía cargado de golpes, decisiones fuertes y cambios bruscos de rumbo.
En un encuentro con goles tempranos y una tarjeta roja que alteró el desarrollo, Peñarol encontró ventaja en el tramo final de la primera parte y la sostuvo sobre una secuencia que Liverpool nunca terminó de resolver. La historia del primer tiempo quedó escrita por la eficacia, por la expulsión y por una jugada que seguirá siendo discutida por la visita, aunque el desenlace parcial ya estaba marcado en el marcador.
