Madrid se prepara para recibir a León XIV con un refuerzo masivo de transporte y seguridad que acompañará una visita de cuatro días, del 6 al 9 de junio, y que moverá a la ciudad como pocas veces. La capital sumará dos millones de plazas adicionales en Cercanías, 7.000 más en media distancia y descuentos en larga distancia y alta velocidad para facilitar los desplazamientos.
El dispositivo de seguridad también crecerá con 200 vigilantes más en estaciones y trenes, mientras la policía municipal de madrid y el resto del operativo afinan una cobertura que el delegado del Gobierno describió como la mayor organizada hasta ahora en España. Francisco Martín lo resumió con una frase que dejó clara la dimensión del reto: “Es un desafío, pero estaremos a la altura”.
La magnitud del plan responde a una agenda que concentrará a multitudes en distintos puntos de la ciudad. Para la misa del domingo 7 de junio en Plaza de Cibeles se esperan alrededor de un millón de personas, y en la vigilia de la noche del sábado, en Plaza de Lima y alrededores del Santiago Bernabéu, se calcula la asistencia de medio millón de jóvenes.
La visita comenzará el 6 de junio con la recepción oficial en el Palacio Real, con la presencia de los Reyes y representantes del Estado. Ese mismo día, León XIV acudirá al centro Cedia 24 Horas de Cáritas y participará en un encuentro con jóvenes. Al día siguiente presidirá la gran misa de Corpus Christi en Cibeles; el 8 de junio se reunirá con Pedro Sánchez y pronunciará una intervención inédita ante diputados y senadores en el Congreso; y el 9 de junio cerrará su viaje en Ifema con un acto de agradecimiento a los voluntarios.
La operación todavía no está cerrada del todo. Los detalles finales se fijarán en la Junta de Seguridad prevista para el 25 de mayo, una cita que debe terminar de cuadrar el dispositivo de accesos, movilidad y vigilancia antes de que arranque una visita que ya está empujando a Madrid a reforzar cada eslabón de su red. Lo que se juega no es solo la capacidad de acoger a cientos de miles de personas, sino hacerlo sin que la ciudad pierda el control de sus estaciones, sus calles y su agenda pública durante cuatro días seguidos.

