Lectura: Jordi Pujol queda fuera del juicio tras la decisión del tribunal sobre su estado

Jordi Pujol queda fuera del juicio tras la decisión del tribunal sobre su estado

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El tribunal del caso Pujol ha decidido no tomar declaración a , una resolución que puede dejar al expresidente catalán fuera del procedimiento y abrir la puerta a que la causa se archive para él. La decisión llega después de que la sala lo viera en persona a finales de abril para valorar su estado cognitivo, una comparecencia que cerró meses de dudas sobre si podía seguir dentro del juicio.

Pujol Soley tiene 95 años y el tribunal había previsto inicialmente que acudiera al final de abril para decidir si estaba en condiciones de intervenir. No lo hizo. La sala, formada por , y , optó finalmente por no escuchar su testimonio, un paso que altera el papel del principal nombre propio del caso justo cuando la vista oral entra en una fase decisiva.

La resolución tiene peso porque no afecta solo a un acusado más. compartió protagonismo con su padre desde el arranque del juicio en noviembre, y el proceso ha girado sobre si sus negocios eran reales o simulados. En ese marco, la presencia o ausencia del expresidente no era una cuestión simbólica: marcaba hasta dónde llegaba la causa y quién quedaba realmente sometido al escrutinio del tribunal.

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El caso también ha dejado imágenes poco habituales para una sala de este tipo. El primer día del juicio, en noviembre, Pujol Soley apareció en una pantalla sentado delante de una biblioteca y se ofreció al tribunal. En esa comparecencia, el presidente de la sala le preguntó mientras estaba acompañado por su hijo Pere. Más tarde, cuando el tribunal lo citó para valorar su estado, evitó que se le fotografiara al entrar y salir en coche, una precaución que subraya el trato excepcional que ha recibido durante todo el procedimiento.

La investigación, además, arrastra una trayectoria más larga: antes del juicio ya había pasado por una fase de instrucción, y la vista oral ha servido para volver sobre el fondo del asunto con nuevas declaraciones. Entre ellas quedó una frase que retrata bien el ambiente del caso: un testigo dijo que tener una cuenta en Andorra era «casi una tradición familiar». Esa expresión, más allá de su valor literario, resume el tono de una causa que ha entrado en casas de la burguesía catalana y ha expuesto prácticas que durante años circularon como rutina privada.

También quedó en la sala una secuencia que explica el peso político y personal de Pujol Soley. Cuando intervino, se dirigió al presidente del tribunal como «molt honorable president» y habló de «mucho que había hecho por España y Catalunya» y «por las divisas». Esas referencias forman parte del retrato de un exdirigente que quiso defender su legado mientras la causa avanzaba sobre los negocios de su familia. Pero la decisión adoptada ahora lo coloca al margen del juicio: si el tribunal mantiene este criterio, Pujol Soley quedará fuera de la causa y la vista seguirá sin él como testigo ni como protagonista procesal.

María Fernanda García Pérez será la magistrada encargada de redactar la sentencia, un detalle que importa porque la decisión sobre Pujol Soley no es un trámite aislado, sino una pieza más en un fallo que todavía debe ordenar toda la prueba vista desde noviembre. Lo que queda claro, por ahora, es que el tribunal ha preferido cerrar la puerta a su declaración antes que forzar una comparecencia que ya había quedado envuelta en dudas médicas y procesales. En un caso que ha durado años, esa es la señal más nítida de que para Jordi Pujol la parte final del juicio puede llegar sin que tenga ya sitio en él.

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