Al-Nassr dejó abierta la pelea por la Liga Arabia tras empatar de forma agónica con Al Hilal, un resultado que llegó después de un grave error del arquero Bento y que mantuvo viva la carrera por el campeonato hasta la última jornada. El equipo de Cristiano Ronaldo aún depende de sí mismo, pero ya no tiene margen para fallar.
El empate pesa porque llegó en el tramo final de la temporada y porque Al Hilal sigue invicto en el torneo, en una recta final en la que ha mostrado una forma muy sólida. Al-Nassr, en cambio, se fue con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad que parecía valiosa para cerrar el título antes de tiempo.
Ahora todo se resolverá el 21 de mayo, cuando Al-Nassr reciba a Damac y Al Hilal juegue ante Al Fayha el mismo día. Si Al-Nassr derrota a Damac, será campeón de la Saudi Pro League sin mirar ningún otro resultado. Si empata o pierde, necesitará que Al Hilal no gane. El margen es estrecho, y en Arabia Saudita ese detalle puede ser decisivo: si dos equipos terminan igualados en puntos, el campeón se define por el enfrentamiento directo.
Ahí está el problema para Al-Nassr. Perdió 3-1 ante Al Hilal en el primer cruce de la temporada, así que un empate a puntos lo dejaría por detrás en el desempate. Ese resultado inicial, combinado con el tropiezo reciente, convirtió una pelea que parecía abierta en una carrera en la que cada gol vale doble.
Para Ronaldo, que se acerca a los 41 años, la cita también tiene una carga personal evidente. Sigue persiguiendo su primer título de liga desde que llegó al fútbol de Oriente Medio, y esta vez la ventana es clara: ganar a Damac y levantar el trofeo por su cuenta. Si no lo hace, tendrá que mirar de reojo a Al Fayha y esperar que el liderato de Al Hilal se rompa en el momento exacto.

