El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Copiapó condenó este viernes 15 de mayo a Francisco Enrique Sánchez Barrera como autor de una estafa consumada cometida contra la Sociedad Contractual Minera Atacama Kozan. El fallo también declaró culpable a Rodrigo Andrés Albornoz Encalada como cómplice, en una causa que terminó con penas de 4 años de presidio efectivo y 2 años con remisión condicional, respectivamente.
El tribunal dio por acreditado que el fraude se extendió entre 2013 y 2018 y que el perjuicio llegó a 218.603.362 pesos. En la sentencia, redactada por el juez Juan Pablo Palacios y adoptada por unanimidad, se estableció que se usó la doble firma para sacar dinero sin autorización aparente, además de ocultar gastos personales mediante su traslado a la cuenta de Obras en Construcción. También se acreditó que se proyectaron utilidades ficticias para sostener el engaño.
La condena cerró uno de los capítulos penales del caso, pero no abrió la vía para que la empresa recuperara por esta sentencia el dinero perdido. Atacama Kozan presentó una demanda indemnizatoria, aunque el tribunal la rechazó por prescripción. Según el artículo 2.332 del Código Civil, el plazo máximo para exigir este tipo de reparaciones económicas es de cuatro años, un límite que ya estaba vencido cuando se resolvió el conflicto civil dentro de este juicio.
La resolución deja una conclusión clara: el tribunal entendió probado que hubo una maniobra sostenida y contable para extraer fondos de una empresa chileno-japonesa sin la autorización que exigía su propio sistema de control. Sánchez Barrera deberá cumplir prisión efectiva, mientras Albornoz Encalada quedó con una sanción de menor intensidad, pero ambos quedaron ligados por una trama que se prolongó durante cinco años y dejó un perjuicio millonario.
