Lectura: Fernando Grande-marlaska recibe abucheos en la academia de la Guardia Civil de Baeza

Fernando Grande-marlaska recibe abucheos en la academia de la Guardia Civil de Baeza

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recibió este viernes abucheos en la academia de la de Baeza, en un episodio que volvió a dejar al ministro del Interior en el centro del malestar del cuerpo. El rechazo se produjo después de la muerte de dos guardias civiles en Huelva, un caso que ha alimentado la crítica política y sindical contra su gestión.

La secuencia que llevó a ese recibimiento quedó marcada por una ausencia y por una presencia. Marlaska no acudió al funeral de los dos agentes fallecidos en Huelva y, en cambio, asistió a un acto de propaganda en el Hondius, en Tenerife, según la información disponible. La tensión se amplificó cuando calificó aquellas muertes como “de accidente laboral”, una expresión que no ha disipado el enfado en torno al ministerio.

El golpe político no se limita a ese episodio. Tras los asesinatos en Barbate, el Gobierno no adoptó medidas de protección y ayuda para la Guardia Civil, y tampoco ha dado respuesta a las reformas legales que reclamaban la y asociaciones del instituto armado. Entre esas peticiones figuran más medios para quienes detienen o juzgan, así como el reconocimiento de la Guardia Civil como profesión de riesgo, una demanda que fue bloqueada en el Congreso por la Mesa controlada por y .

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El resultado es un conflicto que ya no se mide solo en declaraciones, sino en hechos acumulados. Los vetos a las iniciativas impulsadas por senadores se han repetido setenta veces, una cifra que ilustra el bloqueo político en torno a una reforma que llevaba tiempo sobre la mesa. En ese clima, los abucheos en Baeza no fueron un episodio aislado, sino la continuación visible de una relación rota entre Marlaska y parte de la Guardia Civil.

La frase de , “Abucheos sí, pero también en las urnas”, resume el tono de la crítica que acompaña al ministro. Lo que se le reprocha ya no es solo haber quedado expuesto en un acto público, sino haber mantenido sin respuesta una serie de reclamaciones que, para sus detractores, siguen abiertas desde Barbate y se han agravado con el funeral de Huelva. Y en una jornada como esta, el ruido en la academia de Baeza sonó menos a incidente puntual que a aviso político.

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