Jalen Duren se lesionó la parte baja de la pierna en el Juego 6 de las semifinales de la Conferencia Este contra los Cleveland Cavaliers, pero volvió a la pista para iniciar el cuarto cuarto con una férula adicional en el tobillo izquierdo. El pívot de los Pistons se dobló el tobillo con poco más de seis minutos por jugar en el tercer cuarto, después de chocar con el guardia de los Cavaliers, James Harden.
Duren se llevó la mano al tobillo de inmediato. El personal médico lo atendió en el banquillo y después salió hacia el vestuario, aunque más tarde regresó a su asiento antes de reingresar al partido. Su presencia cambió el tono de una noche que ya venía cargada para Detroit, que tenía una ventaja de 75-68 con poco más de tres minutos restantes en el tercer cuarto cuando se produjo la jugada.
La secuencia importó porque el partido era de eliminación en una serie de postemporada, y los Pistons necesitaban a cada jugador sano para sostener el ritmo ante Cleveland. No era la primera vez que Bickerstaff había tenido que mirar con dureza el juego de Duren: en el Juego 5, lo sentó durante todo el cuarto cuarto y la prórroga por su pasividad. Esa decisión ya había puesto el foco sobre la forma en que el joven interior estaba respondiendo en la serie.
Aun con la molestia, Duren terminó con 9 puntos en 4 de 7 tiros, además de 7 rebotes, 1 robo y 2 bloqueos. El dato deja una lectura clara para Detroit: el cuerpo de Duren sigue siendo una preocupación, pero su capacidad para volver y producir en un escenario así sigue siendo parte central de lo que los Pistons necesitan para sobrevivir en esta serie.
Y en una noche en la que cada posesión pesaba, su regreso con una protección extra dijo tanto como la hoja estadística. Detroit puede discutir su consistencia; no puede permitirse perderlo mucho tiempo más si quiere seguir avanzando en estos playoffs.

