Fernando Gorriarán pidió este viernes que Tigres no se confíe por las ausencias de Toluca de cara a la final de la Concacaf Champions Cup, y dejó claro que el duelo del 30 de mayo en la cancha mexiquense será más complejo de lo que parece. El mediocampista uruguayo recordó que el rival, pese a no contar con Jesús Gallardo ni Alexis Vega por su trabajo con la selección mexicana, sigue siendo un equipo que ha acostumbrado a jugar partidos decisivos.
“No hay que confiarse porque ellos no tendrán a un par de jugadores. Toluca viene de jugar muchas finales, es un equipo con el que hemos tenido partidos complicados, pero queremos ganar para jugar la Intercontinental y luego el Mundial de Clubes, así que estamos concentrados para lograrlo”, dijo Gorriarán. Tigres visitará a Toluca el 30 de mayo en una final que puede abrirle la puerta a los próximos torneos internacionales y que llega después de que el club quedara fuera en los cuartos de final del Clausura local ante Guadalajara.
Gorriarán dijo que el grupo está saliendo del golpe anímico de esa eliminación y que también tendrá tiempo para recuperar fuerzas antes de volver a la cancha. “Han sido días duros por la eliminación del fin de semana pasado. Descansamos unos días y ahora estamos concentrados para esta final de Concacaf. Tenemos un compromiso por ganar este título que nos dará muchas cosas; es un lindo reto para nosotros”, señaló. Para Tigres, el partido no solo representa una oportunidad deportiva: también es una forma de reacomodar el cierre de temporada tras un tramo difícil.
El contexto, además, le da un peso especial al cruce. Toluca le ganó a Tigres la final del Apertura en diciembre de 2025, y Gorriarán lo describió como una revancha que el fútbol les pone delante apenas cuatro meses después. “La vida nos regala revanchas. Perdimos una final importante hace cuatro meses, y hoy el fútbol nos da una final en otro torneo, ante el mismo rival. Sabemos lo que tenemos que hacer y no podemos desaprovechar el haber llegado hasta aquí”, dijo.
El uruguayo también restó valor a la idea de que Toluca sea favorito solo por jugar en casa, en una final que se disputará a 2,600 metros sobre el nivel del mar. “No creo que sean favoritos sólo por estar en casa, con todo y la altura y su afición. Nosotros hemos demostrado de lo que somos capaces. No vamos a especular. La clave será la intensidad y hacer un partido perfecto para inclinar el partido hacia nosotros”, afirmó. Tigres jugará la final de la Concacaf Champions Cup por quinta vez en su historia; ganó el título en 2020 y perdió las finales de 2016, 2017 y 2019.
La lectura para Tigres es directa: no puede asumir que Toluca llega debilitado ni que el antecedente reciente lo condena. Gorriarán pidió un partido completo, con atención al detalle y sin margen para el cálculo, porque una victoria el 30 de mayo no solo significaría un trofeo más, sino la posibilidad de seguir vivo en la ruta internacional que el club quiere perseguir después de una temporada irregular.
