Barcelona afronta este sábado en Canarias la final de la Copa de la Reina de fútbol con la vista puesta también en la Champions League, cuya final jugará el siguiente sábado. El equipo azulgrana está a 180 minutos de firmar otro póquer histórico de títulos como el que logró en 2024.
Antes de viajar, Clara Serrajordi dejó claro que el torneo copero no es un trámite dentro del calendario apretado. “Creo que da igual. Al final es un título más, el de la Copa, y lo queremos ganar. Entonces intentaremos hacer un gran partido para ganarnos este título, ya que queremos el máximo de títulos posibles”, dijo la jugadora, que resume bien el ambiente en un vestuario acostumbrado a pelear por todo.
Salma, por su parte, defendió que el equipo se adapta al ritmo marcado por el calendario. “Personalmente te podría decir que igual no sé si es mejor tenerlo más separado, pero la cosa es así, nos adaptamos. Y sí que es verdad que lo que dices positivo también es que nos va a preparar”, explicó. También subrayó que la semifinal contra el Bayern sirvió para llegar con mejores sensaciones a la siguiente cita: “Este partido primero, que es una final y nos jugamos todo, también nos va a preparar para el siguiente. Entonces también es algo positivo”.
La delantera, además, habló de su temporada y del obstáculo físico que ha tenido que superar. “No te diría que fue un punto de inflexión. Simplemente llevo toda la temporada trabajando”, señaló. “Estoy muy bien. Al final, esta temporada también he tenido que enganchar esta lesión, pero creo que también he podido salir fuerte, he podido ayudar al equipo, que era lo que más quería, meterme rápido en el ritmo del equipo. Y estoy contenta de poder rendir y de poder sumar muy buenos minutos”.
Esmee Brugts puso el foco en la exigencia mental de encadenar dos finales en dos semanas. “Tendría que decir que jugar dos finales en dos semanas es pedir mucho de ti, mentalmente, para estar al cien por cien cada día, y puede haber más presión. Pero también es parte del fútbol, es algo bueno, es algo bonito que a mucha gente le importe, que mucha gente venga y también que nos apoye. Así que sí, hay más presión, pero es algo bueno”, afirmó. La neerlandesa también explicó que su adaptación al lateral izquierdo, una posición en la que fue reconvertida la temporada pasada, le ha abierto una etapa de crecimiento: “Siempre hay cosas que mejorar, incluso si eres el mejor jugador del mundo. Y yo estoy muy lejos de eso. Sé que todavía soy muy joven, así que tengo muchos años para desarrollar más cosas y espero demostrarlo. Pero estoy feliz donde estoy ahora y quiero seguir creciendo desde aquí”.
El choque de Canarias llega, por tanto, con Barcelona en la misma línea que en 2024: ganar todo lo que tenga por delante. La diferencia es que esta vez el margen es mínimo y la cuenta atrás no se detiene después de la copa, porque la gran prueba europea espera ya a la vuelta de la esquina.

