Florentino Pérez ha dejado prácticamente cerrada la contratación de José Mourinho como entrenador del Real Madrid para el próximo año, pero ha frenado el anuncio hasta medir antes el pulso de la afición madridista. El plan del presidente pasa por esperar a que los socios den una señal clara de apoyo antes de mover ficha durante la campaña electoral.
El portugués, que dirige ahora al Benfica, saldrá del club luso al final de la temporada, según la información manejada por el entorno de la operación. La vuelta al Santiago Bernabéu se negocia para una segunda etapa de Mourinho en el banquillo blanco, con Álvaro Arbeloa manteniéndose como segundo entrenador en el esquema descrito.
La secuencia se ha visto alterada esta semana por el anuncio de elecciones de Pérez. Esa decisión ha puesto en pausa una operación que llevaba semanas encaminada, porque el presidente no quiere presentar a Mourinho sin comprobar antes que la mayoría de la masa social respalda el movimiento. Las candidaturas deben presentarse antes del 23 de mayo, una fecha que obliga a acelerar los pasos internos si el club decide avanzar.
El regreso también depende de una cuestión fiscal. El club consulta con Hacienda si Mourinho podría volver a acogerse al llamado Beckham law, el régimen tributario que ya utilizó entre 2010 y 2013 durante su primera etapa en el Real Madrid. Entonces, según los datos que manejan en la operación, el entrenador se benefició de una tributación del 27% sobre ingresos vinculados a su trabajo en España, con un ahorro aproximado de 600.000 euros y una vigencia de seis años.
Esa primera etapa dejó una huella todavía viva en el club. Mourinho dividió con fuerza a la afición madridista, y ese recuerdo explica por qué Pérez quiere blindar políticamente el movimiento antes de hacerlo público. No se trata solo de cerrar a un técnico de perfil ganador; también de evitar que el anuncio nazca debilitado dentro de una elección que el presidente quiere controlar desde el primer día.
Si el respaldo interno acompaña y la cuestión con Hacienda no abre un nuevo obstáculo, el camino queda prácticamente trazado: Mourinho dejará Benfica al final del curso y volverá al Real Madrid el próximo año. La incógnita no es ya si el club quiere dar el paso, sino si Pérez lo hará cuando pueda presentarlo como una apuesta compartida por la mayoría de los socios.

