El Partido Popular de Alcalá de Guadaíra presentó el miércoles 13 de mayo una denuncia ante la Junta Electoral de Zona de Sevilla para intentar impedir que se lanzaran mensajes políticos durante el certamen del Carnaval de Primavera, previsto para el 16 de mayo, día de reflexión de las elecciones andaluzas. La formación no pidió suspender la fiesta, pero sí que el Ayuntamiento evitara referencias políticas o expresiones de opinión de cualquier tipo en las actuaciones.
La queja, que abrió expediente ese mismo día, se apoyó en el artículo 50 de la LOREG, que limita la propaganda electoral durante la jornada de reflexión. El PP sostuvo que varios de los grupos anunciados incluían letras con contenido político y crítica social, y adjuntó vídeos y letras para respaldar su petición. Entre ellos citó a la comparsa DSAS3, de Jesús Bienvenido, cuyo repertorio gira en torno a la defensa de la sanidad pública en Andalucía y a la crítica por el deterioro del sistema sanitario y del SAS.
La petición del PP no se limitó al contenido de las coplas. También reclamó que el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra identificara a los delegados municipales y a las personas responsables de la organización del evento para una eventual responsabilidad individual. A la hora en que se conoció el caso, la Junta Electoral no había adoptado medidas cautelares, aunque dio al consistorio 24 horas para presentar alegaciones antes de decidir si intervenía sobre el contenido del espectáculo.
El conflicto estalló en plena campaña para las elecciones andaluzas y golpeó de lleno a un festival organizado por el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, gobernado por el PSOE. Tras hacerse pública la controversia y las acusaciones de censura, Bruno García pidió a la dirección provincial y a la de Sevilla de su partido que retiraran la denuncia. La reacción no calmó el ruido: miembros de DSAS3 y otros autores y figuras del carnaval de Cádiz denunciaron lo que calificaron de una censura sin precedentes, mientras algunos colectivos empezaban a movilizarse para inundar el sábado las redes sociales con canciones de carnaval.
La secuencia deja una lectura clara: el Partido Popular quiso frenar mensajes políticos en un acto cultural celebrado en plena jornada de reflexión, pero la iniciativa acabó colocando al propio partido en el centro de la polémica y obligó a su dirección a moverse para apagarla. Lo que decida ahora la Junta Electoral dirá si el choque entre carnaval y campaña se queda en una controversia política o termina con una intervención formal sobre el certamen.

