Real Madrid recibió este jueves al Oviedo en el Bernabéu con Kylian Mbappé dentro de la convocatoria, aunque el delantero terminó la última sesión en Valdebebas con molestias en el isquiotibial y salió del campo con gesto de sorpresa entre los presentes. También figuró Dani Carvajal en la lista para un partido que llega con el equipo todavía golpeado por el cierre de una temporada 2025-26 sin trofeos.
El contexto deportivo es duro y reciente. El domingo, el conjunto de Xabi Alonso dio por cerrado oficialmente el curso sin títulos, después de perder en el Camp Nou y ver cómo Barcelona celebraba la Liga. La situación pesó todavía más porque, durante la temporada, Real Madrid llegó a mandar por cinco puntos sobre el equipo de Hansi Flick, una renta que acabó escapando en el tramo decisivo.
El partido frente a Oviedo abre una recta final que sigue teniendo valor competitivo y también emocional. A Madrid le quedan tres encuentros tras resolverse la Liga: dos en casa, ante Oviedo y Athletic, y uno fuera, contra Sevilla. En esa cuenta final, el equipo llega con bajas y con una plantilla en la que Fede Valverde no está disponible, mientras Aurélien Tchouaméni sí se espera que pueda jugar pese al cruce que ambos vivieron durante la semana.
La presencia o ausencia de Mbappé puede ser la gran referencia de la noche. El francés se detuvo en los últimos cinco minutos del entrenamiento más reciente en Valdebebas, avisó de que sentía molestias musculares y no pudo continuar. Su salida inesperada sorprendió a quienes estaban en la sesión y añade una duda más a una semana en la que el equipo necesitaba, sobre todo, estabilidad.
La tensión no se entiende sin el ruido acumulado en el Bernabéu durante toda la campaña. La grada ha sido especialmente dura con el equipo en varias ocasiones y la reacción más violenta llegó en el partido contra Levante, después de que el público ya hubiera señalado antes a Vinicius y a Bellingham tras el cambio en el banquillo y la eliminación en la Copa. Incluso Florentino Pérez habría dicho en privado que no entendía la reacción de los aficionados hacia Vinicius.
Ese fondo explica por qué un duelo ante Oviedo, en principio asumible en el calendario, llega cargado de lectura interna. Real Madrid no juega ya por la Liga ni por un trofeo, sino por evitar que el final de curso quede definido por las lesiones, los roces y el desencanto de un estadio que ha pasado buena parte del año exigiendo respuestas. Si Mbappé está en condiciones, su estado físico será observado como el síntoma más claro de hasta qué punto el equipo puede cerrar el curso con algo más que preguntas.

