Elías Bendodo acusó este lunes en Granada al Partido Socialista Obrero Español De Andalucía de haber cruzado “todas las líneas rojas” con unas supuestas llamadas falsas en las que personas vinculadas al PSOE se harían pasar por personal del Servicio Andaluz de Salud para cancelar o cambiar citas médicas y culpar a Juanma Moreno de las listas de espera y de la privatización de la sanidad andaluza.
El dirigente del PP dijo que esa conducta sería una “suplantación de identidad” y advirtió de que “tendrá consecuencias”. También afirmó que esas llamadas pueden generar inseguridad entre muchas personas mayores, porque, en sus palabras, se trata de “una fechoría y un intento de engañar a los andaluces haciéndose pasar por profesionales de la sanidad”.
Bendodo situó el episodio en el tramo final de la campaña andaluza y lo presentó como una maniobra de fraude político. “Es un fraude que la candidata socialista, María Jesús Montero, intenta extender”, dijo, al tiempo que pidió que se “pida perdón” por la actuación que denunció el PP. Su mensaje buscó ligar la acusación actual con la gestión sanitaria socialista en Andalucía y con la batalla electoral que se libra estos días en la comunidad.
El dirigente popular volvió sobre Granada para recordar la fusión hospitalaria impulsada por el PSOE cuando Montero era consejera de Salud, una decisión que, según dijo, desembocó en las mayores manifestaciones sanitarias que ha visto Andalucía. Bendodo afirmó que más de 30.000 personas salieron a la calle en aquellas protestas y añadió que, durante esa etapa, se despidió a 7.773 personas, se redujo el presupuesto de forma drástica y se firmaron conciertos con la sanidad privada por casi 500 millones de euros.
La crítica sanitaria se extendió después al terreno de la vivienda. Bendodo reprochó al PSOE haber prometido 200.000 viviendas en España y no haber entregado ninguna, frente a las 100.000 que ahora promete Montero. Frente a eso, reivindicó que el Gobierno de Juanma Moreno ha construido 16.000 viviendas en Andalucía y cargó contra la ley de alquileres del Ejecutivo central.
En ese punto, el portavoz del PP dijo que el 30% de las personas en Andalucía que tienen viviendas para alquilar no las ponen en el mercado por esa norma. También sostuvo que la Ley de Vivienda aprobada en el Senado expulsaría a un okupa en 24 a 48 horas y afirmó que el Gobierno no lleva esa norma al orden del día del Congreso porque sabe que saldría adelante. Cerró su intervención con una acusación directa: “Y luego habla de sanidad pública, eso es hipocresía”.
La denuncia del PP deja la campaña andaluza marcada por una acusación grave y sin margen para la ambigüedad: si hubo llamadas con suplantación de identidad, la discusión ya no es solo electoral, sino también de seguridad y de confianza en un servicio público sensible. Bendodo trató de convertir ese episodio en prueba de un patrón político más amplio, desde la sanidad hasta la vivienda, y de ahí su insistencia en que los socialistas han sobrepasado el límite.

