La Liga de Naciones Femenina de la CONMEBOL volvió a disputarse el viernes 5 de junio con la octava jornada, una fecha que dejó al torneo en su tramo decisivo. Bolivia recibió a Paraguay en Santa Cruz de la Sierra, Argentina enfrentó a Perú en Lanús, Colombia fue local ante Uruguay en Cali y Chile se midió con Ecuador en Santiago.
La jornada fue la penúltima del certamen y se jugó de manera simultánea en distintos puntos del continente, con cada cruce cargando un peso mayor en la pelea por la tabla. La selección de Venezuela tuvo fecha libre mientras el resto de los equipos salió a buscar puntos en una misma noche que podía mover la clasificación.
Eso explica por qué la búsqueda por esta liga se concentró hoy. Con solo dos jornadas por disputarse, cada punto adquirió un valor determinante en la definición de los puestos de clasificación directa y repechaje rumbo a la Copa Mundial Femenina de la FIFA Brasil 2027. La octava fecha no solo reanudó la competencia; también dejó claro que el margen de error ya es mínimo.
El detalle que marca la jornada es que no hubo partidos aislados ni una secuencia cómoda para nadie: casi todo el continente estuvo pendiente al mismo tiempo de varios resultados que podían alterar la carrera mundialista. En ese contexto, la pausa de Venezuela destacó tanto como los encuentros disputados, porque mientras unas selecciones jugaban por sostenerse, otras observaron desde fuera una fecha que podía dejarles la clasificación más cerca o más lejana.
Quedan dos jornadas y no sobra nada. Lo que venga después no será un simple cierre de calendario, sino la resolución de una carrera en la que los cruces de esta semana ya empezaron a ordenar quién puede aspirar al pase directo y quién deberá pensar en el repechaje.

