La Cámara de Diputados y Diputadas de Chile despachó este martes a ley el proyecto de Escuelas Protegidas impulsado por el Gobierno de José Antonio Kast, luego de aprobar las modificaciones del Senado y cerrar así una votación que terminó en cuatro rondas. Con eso, la iniciativa quedó lista para convertirse en norma sin pasar por una Comisión Mixta.
El proyecto llega al cierre legislativo con una carga concreta para los colegios: incorpora medidas de seguridad, orden y respeto para la comunidad educativa, entre ellas la revisión de bolsos, mochilas o pertenencias personales de los estudiantes. También fija resguardos para quienes hagan esas revisiones, una corrección que el Senado añadió antes del último trámite en la Cámara Baja.
La ministra de Educación, María Paz Arzola, defendió el avance y dijo que la nueva normativa apunta a prevenir la violencia en los establecimientos. A su juicio, el Ministerio de Educación necesitaba una herramienta que diera más certezas a las comunidades escolares y señales claras de que la violencia y los delitos no tienen cabida en el espacio educativo. Arzola agradeció además a quienes respaldaron la iniciativa, incluidos parlamentarios de otros partidos que colaboraron para sacarla adelante.
La discusión, sin embargo, no quedó completamente despejada. Aunque el proyecto fue despachado a ley, parlamentarios opositores presentaron este martes tres reservas de constitucionalidad contra la iniciativa, dejando abierta la posibilidad de un nuevo flanco político y jurídico. El texto no precisó qué efecto práctico tendrán esas reservas ni si más adelante derivarán en un requerimiento ante el Tribunal Constitucional.
El punto más sensible que incorporó el Senado también fue el que más alivio pareció generar en el Ejecutivo: que la revisión de bolsos o mochilas pueda hacerse en presencia de dos adultos y con un acta. Arzola dijo que esa fue quizá una de las medidas más importantes sumadas en la Cámara Alta, porque responde a dudas legítimas sobre cómo aplicar estas revisiones sin desproteger a los estudiantes ni a los adultos que las realizan.
Con el despacho de este martes, Escuelas Protegidas queda convertido en ley y pasa a la etapa de implementación, donde las comunidades educativas deberán ver cómo se traducen en la práctica sus nuevas reglas. La incógnita ahora no es si la norma avanzó, sino cuánto alcance real tendrán las reservas constitucionales presentadas el mismo día en que el Congreso le dio su aprobación final.

