José Antonio Kast cerró su primera Cuenta Pública con una mejora inmediata en la aprobación: la encuesta Plaza Pública de Cadem lo ubicó en 41%, tres puntos más que la semana anterior. La desaprobación, en cambio, bajó de 58% a 55% en la primera semana de junio.
El sondeo apareció justo un día después de su mensaje ante el Congreso Nacional en Valparaíso, y por eso quedó como la primera medida fresca del efecto político de ese discurso. En una ceremonia con 78% de visibilidad —la mayor registrada para estas cuentas públicas desde 2010—, Kast pasó a ser evaluado con lupa por una audiencia que ya había visto o escuchado lo esencial de su intervención.
La mejora en su aprobación, sin embargo, no borró el contraste central de la medición. Un 50% calificó su mensaje como bueno o muy bueno, pero esa evaluación positiva fue la más baja para una primera Cuenta Pública desde que Cadem empezó a medir este hito. Quedó, además, 13 puntos por debajo de Gabriel Boric, que en junio de 2022 alcanzó 63% de valoración positiva en su primera Cuenta Pública.
La comparación histórica deja a Kast en una posición incómoda. Sebastián Piñera no registró cambios en aprobación tras su primera Cuenta Pública de su segundo mandato, en 2018, cuando llegó a 57%, mientras Michelle Bachelet subió seis puntos en mayo de 2014, de 49% a 55%. En ese contraste, el alza de Kast existe, pero su discurso no logró entrar en la misma liga de evaluación que sus antecesores inmediatos.
También hubo señales mezcladas sobre el contenido del mensaje. Un 68% consideró que apeló a la unidad del país y un 66% dijo sentirse esperanzado sobre el futuro de Chile, pero otro 66% sostuvo que omitió anuncios sobre materias importantes. A eso se sumó que 59% lo vio poco autocrítico, 56% estimó que no mostró un plan de seguridad concreto y otro 56% consideró que el gobierno aún no evidencia avances claros en sus compromisos de campaña.
El cruce entre respaldo y crítica deja una lectura bastante precisa: Kast consiguió mejorar su foto de aprobación, pero no instaló un discurso capaz de entusiasmar más que el de sus comparaciones históricas. Con seguridad, economía e inmigración como ejes dominantes del mensaje, y con 76% identificando ese énfasis central, el reto ahora no es solo sostener el 41%, sino convertir una recepción tibia del discurso en apoyo político más duradero en las próximas semanas.

