José Antonio Kast reconoció en la Cuenta Pública que el alza de los combustibles golpeó fuerte y anunció una ayuda de $30 mil por hijo para las familias, en un gesto que buscó contener el malestar tras semanas de presión sobre los hogares. La señal llegó justo cuando el costo de llenar el estanque y llegar a fin de mes seguía pesando más en el presupuesto diario.
La búsqueda por un Bono Por Hijo se disparó porque el anuncio cayó en medio de una combinación incómoda: el Banco Central informó antes de la Cuenta Pública que el Imacec se contrajo 1,2% y completó cuatro meses con variación negativa, mientras el alza histórica de las bencinas y el diésel seguía en la memoria inmediata de los consumidores. Kast dijo que no siempre han logrado explicar a tiempo el fundamento de algunas decisiones, una admisión que marcó el tono de su mensaje.
Jorge Quiroz, uno de los rostros económicos ligados a la medida, fue más allá y dijo que siempre hay que comunicar mejor. También afirmó que entiende perfectamente bien que está costando llegar a fin de mes y que cuesta más llenar el estanque de bencina, aunque defendió la decisión como un ahorro de casi US$ 1.600 millones para Hacienda, frente a un gasto que, sostuvo, habría significado casi US$ 200 millones al mes. En su argumento, el sacrificio evitado deja margen para otros problemas, incluida la seguridad.
El trasfondo de esa defensa está en el 23 de marzo, cuando se anuló por una vez la operación del Mepco y eso provocó el alza histórica de las bencinas y el diésel. Kast lo reconoció como un golpe real, pero Quiroz insistió en que la medida era necesaria y que, si pudiera explicársela a las familias en sus casas, la mayoría la respaldaría. Esa diferencia de enfoque muestra la línea fina entre admitir el costo político de la decisión y sostener que financieramente fue la correcta.
Por ahora, la gran duda no es política sino práctica: cuándo y cómo empezará a pagarse la ayuda de $30 mil por hijo, y bajo qué condiciones. Lo que sí quedó claro es que el Gobierno quiere responder al deterioro del humor económico con un alivio directo al bolsillo, mientras intenta defender una decisión impopular que todavía arrastra sus efectos en los precios y en la aprobación ciudadana.

