Javiera Rodríguez fue funada la tarde de este viernes en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, durante una charla sobre liderazgo de derecha que terminó con agua, escupitajos, gritos y empujones contra la diputada y su equipo. Ante la presión de los manifestantes, fue subida de inmediato a uno de sus vehículos y sacada del lugar.
La actividad, llamada “Experiencias Universitarias: Una Mirada del Liderazgo de Derecha”, estaba programada entre las 17:00 y las 20:00 horas y reunió a un grupo importante de asistentes, principalmente estudiantes, que mantuvo pancartas en contra de Rodríguez durante el evento. Afuera del edificio, durante varios minutos, se escucharon consignas contra ella y algunas personas pegaron carteles en las paredes externas mientras esperaban su salida para confrontarla.
Después del episodio, la diputada dijo que ella y su equipo estaban bien, aunque describió lo ocurrido como un ambiente de mucha violencia. “Acabo de recibir una funa en la Universidad de Chile, en la Facultad de Derecho, algo que parece ser tradición porque cualquiera que pisa esa universidad teniendo una visión diferente a este grupo extremista es tildado de fascista, negacionista, anti derechos humanos y muchas características que nada tienen que ver con la realidad”, señaló. También afirmó que recibió “escupos, gritos, empujones” y subrayó que todos habían quedado en buen estado.
Su visita se produjo pocas horas después de que su equipo informara que había recibido amenazas de muerte a través de redes sociales, y tras la denuncia que ella misma presentó en la Brigada del Cibercrimen de la Policía de Investigaciones. Pese a ese antecedente, Rodríguez decidió asistir igual a la actividad académica. La PDI mantiene una investigación activa para determinar a los presuntos responsables de esas amenazas, pero por ahora no hay información sobre quién estuvo detrás de la funa ni sobre eventuales detenidos.
El episodio deja a Rodríguez en el centro de una escena que combina hostigamiento público y un frente de seguridad todavía abierto. La diputada salió ilesa, pero la investigación por las amenazas sigue en curso y la universidad quedó marcada por una protesta que no se limitó a rechazar su presencia, sino que escaló hasta obligarla a abandonar el lugar bajo resguardo.

