El dólar volvió a ceder terreno frente al peso mexicano y llevó al USD/MXN a 16.94 el 19 de agosto de 2026, un nuevo mínimo del año y su nivel más bajo desde el 3 de junio de 2024. En la apertura de la sesión, la paridad perforó otra vez la marca de 17.00, una señal que reactivó la búsqueda por el movimiento del dollar to peso en el mercado.
Alrededor de las 7:35 horas, tiempo de la ciudad de México, el tipo de cambio se ubicaba en 16.95 pesos por dólar, con una apreciación de 0.65% para la moneda mexicana. En ese momento, el par operaba entre 16.9461 y 17.0698, mientras el índice dólar se situaba en 99.00 unidades y bajaba 0.66%, un trasfondo que ayudó a explicar por qué el billete verde perdió impulso en la jornada.
Gabriela Siller Pagaza dijo que el peso se aprecia por la debilidad del dólar tras el anuncio del Tesoro de los Estados Unidos de incrementar, como mínimo al doble, las recompras de instrumentos a largo plazo en los tramos de 10 a 20 años y de 20 a 30 años. Esa presión se reflejó también en el mercado de bonos: la tasa a 10 años bajaba 6.5 puntos base a 4.64%, la de 20 años caía 9.2 puntos base a 5.18% y la de 30 años descendía 9.1 puntos base a 5.19%.
La fuerza del peso no apareció aislada. Janneth Quiroz Zamora señaló que el retroceso del billete americano también se vio favorecido por la decisión de Estados Unidos y Canadá de pausar la aplicación de aranceles del 50% con miras a un acuerdo comercial, mientras México evalúa ampliar medidas antidumping y subir aranceles a productos de China. Ese cruce de señales comerciales dio soporte adicional al peso justo cuando el mercado seguía de cerca la revisión del T-MEC.
Aun así, el movimiento no quedó libre de advertencias. WarrenAI observó que el USD/MXN en 16.95 extendía su racha bajista, pero con un RSI de 26.59, una lectura que marca condiciones de sobreventa extremas y abre la puerta a un rebote técnico. La presión del día puede sostener la ruptura por debajo de 17.00 solo si el mercado confirma la debilidad del dólar después de la subasta de bonos del Tesoro y de las minutas de la Reserva Federal; si no, el retroceso podría resultar más rápido que la propia caída.

