El gobierno de Trump anunció el viernes un cambio que obligará a muchos extranjeros que están en Estados Unidos y quieren una tarjeta verde a salir del país y pedirla desde su nación de origen. La medida rompe con una práctica que durante más de medio siglo permitió a personas con estatuto legal completar todo el proceso dentro de Estados Unidos.
Hasta ahora, ese camino estaba abierto a quienes estaban casados con ciudadanos estadounidenses, a titulares de visados de trabajo y de estudios, y también a refugiados y solicitantes de asilo político. Con la nueva guía de USCIS, los extranjeros que estén en Estados Unidos temporalmente y quieran convertirse en residentes permanentes legales deberán volver a casa y presentar allí su solicitud, salvo en circunstancias extraordinarias.
USCIS no dijo cuándo entraría en vigor el cambio ni aclaró si exigirá a las personas permanecer en otro país durante todo el trámite. Tampoco explicó si la política afectará a quienes ya tienen solicitudes de tarjeta verde en marcha. En una declaración enviada por correo electrónico a, la agencia señaló que algunas personas que aporten un beneficio económico o un interés nacional podrían quedarse en Estados Unidos, mientras que otras tendrían que ir al extranjero para pedir la residencia permanente.
La agencia describió el cambio como una corrección de rumbo para quienes llegan con una visa temporal. Dijo que los no inmigrantes, como estudiantes, trabajadores temporales o visitantes con visa de turista, vienen por poco tiempo y con un propósito concreto, y que el sistema está diseñado para que se marchen cuando termine esa visita. “Los no inmigrantes, como los estudiantes, los trabajadores temporales o las personas con visados de turista, vienen a Estados Unidos por poco tiempo y con un propósito concreto. Nuestro sistema está diseñado para que se marchen cuando termine su visita. Su visita no debe funcionar como el primer paso en el proceso de la Tarjeta Verde”, dijo USCIS.
Doug Rand, exfuncionario de política migratoria, sostuvo que la intención del cambio es reducir el número de personas que logran la residencia permanente. “El objetivo de esta política es muy explícito. Los altos funcionarios de esta administración han dicho una y otra vez que quieren que menos personas obtengan la residencia permanente porque la residencia permanente es un camino hacia la ciudadanía y quieren bloquear ese camino para tantas personas como sea posible”, dijo Rand. Señaló además que alrededor de 600,000 personas ya dentro del país solicitan una tarjeta verde cada año.
El anuncio se suma a otras restricciones de la administración Trump para limitar la entrada de personas procedentes de decenas de países. En algunos casos, esas medidas prohíben rotundamente viajar desde esos países y en otros congelan la tramitación de visados. USCIS describió la decisión como un retorno a una política previa, aunque el texto disponible del anuncio termina cortado.
Para organizaciones de ayuda a inmigrantes, el riesgo es que la nueva regla vuelva más incierto un proceso que ya es lento. World Relief advirtió que si a las familias se les dice que el familiar no ciudadano debe regresar a su país de origen para tramitar su visado de inmigrante, pero los visados no se están procesando allí, el resultado es una separación indefinida. “Si a las familias se les dice que el familiar no ciudadano debe regresar a su país de origen para tramitar su visado de inmigrante, pero los visados de inmigrante no se están tramitando allí, es un círculo vicioso. Estas políticas crearán de hecho una separación indefinida de las familias”, dijo el grupo.
Lo que venga después dependerá de una pregunta más concreta que la propia medida deja abierta: quién decidirá, caso por caso, qué cuenta como circunstancia extraordinaria y qué ocurrirá con quienes ya estaban en la cola antes de este giro.

