Lectura: Miguel De La Quadra Salcedo, recordado por su hija en el homenaje de mayo

Miguel De La Quadra Salcedo, recordado por su hija en el homenaje de mayo

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volverá el 23 de mayo a la pista de atletismo de la Universidad Complutense de Madrid para participar en el homenaje anual a su padre, , fallecido en mayo de 2016. A las 13:00, quienes acudan al acto deberán llevar una flor y dejarla junto a su escultura, en una cita que cada año reúne a quienes aún lo recuerdan por lo que fue dentro y fuera de la televisión.

La hija del aventurero y divulgador resume así lo que, a su juicio, dejó detrás: “Fue un acelerador de hombres libres”. También lo define como “un nómada curioso, le interesaba todo, lo tocaba todo, lo vivía todo”. Y añade que mucha gente sigue recordándolo como alguien que les ayudó a encontrar su mejor versión. En ese retrato íntimo, Sol sostiene que su padre se definía a sí mismo como un giróvago, una palabra que encaja con la vida errante y voraz de conocimientos que ella le atribuye.

El homenaje no llega en el vacío. Cada mayo se celebran competiciones en su honor en la pista de la Complutense, y el recuerdo de Miguel de la Quadra-Salcedo sigue muy vivo entre muchos niños que crecieron viendo sus programas o siguiendo sus aventuras a través de . Para Sol, ese legado no pertenece solo a la memoria familiar. Ella trabaja en ciencia, historia y divulgación ambiental mediante conferencias y talleres, y presenta a su padre como una figura que entendió antes que otros el problema de las pantallas y la pérdida de curiosidad en los niños.

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También hay una escena que condensa esa herencia. Sol asegura que llevará la misma antorcha que fue entregada a su padre cuando pasó por Madrid durante los , después de que se le rompiera la espalda en aquel relevo y ella tuviera que cargarla por él. Ese gesto une la memoria deportiva con la personal y explica por qué, diez años después de su muerte, la figura de Miguel sigue convocando a quienes lo vieron como un explorador, un maestro y una forma de mirar el mundo.

Sol incluso dice que, si alguien anduviera cerca de la conversación, él sería el primero en asomarse: “Creo que es él que está por aquí curioseando a ver qué hablamos”. Y remata con una idea que, según ella, guiaba a su padre tanto como cualquier expedición: “el viaje más difícil y más bonito era el de ‘hacia adentro’ de uno mismo”. Ese es, al final, el legado que el homenaje del 23 de mayo vuelve a poner en primer plano: no solo el del hombre que viajó lejos, sino el del que empujó a otros a descubrirse a sí mismos.

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