De’Aaron Fox quedó fuera del Juego 2 de la serie de finales de la Conferencia Oeste entre los Spurs y el Oklahoma City Thunder el miércoles por la noche, y se perdió su segundo partido consecutivo por un problema en el tobillo. Fox intentó pasar por una sesión de trabajo previo al encuentro, pero su tobillo derecho siguió siendo un problema y San Antonio volvió a dejarlo al margen.
Con Fox fuera, se esperaba que Dylan Harper siguiera en la alineación titular. Harper llega a este tramo de la postemporada con una etiqueta cada vez más pesada: fue elegido el miércoles, más temprano, para el primer equipo All-Rookie de la NBA, y en el Juego 1 respondió con 24 puntos, 11 rebotes, seis asistencias y un récord de siete robos para la franquicia en playoffs. Los Spurs ganaron ese primer duelo en doble tiempo extra y tomaron ventaja de 1-0 en la serie, una victoria que además les dio la mayor audiencia promedio para un Juego 1 en la historia de las finales del Oeste.
La ausencia de Fox importa porque no se trata de un suplente de paso. El base promedió 18.6 puntos por partido en la temporada regular y fue All-Star esta campaña con San Antonio, pero el equipo no ha revelado qué provoca la molestia en el tobillo. Mitch Johnson dejó claro que el estado de Fox seguirá siendo una decisión de último momento el resto de la serie y, según el entrenador, esa será la realidad con la que convivirá el grupo mientras avance la temporada.
La carga que recae sobre Harper crece a medida que los Spurs siguen navegando los extremos de esta serie. El base cumplió 20 años el 2 de marzo y ya es el segundo jugador más joven en haber aparecido en estos playoffs, detrás de Joan Beringer, de Minnesota, y Khaman Maluach, de Phoenix, ambos con 19 años. Entre los dos sumaron 24 puntos en esta postemporada, la misma cifra que Harper firmó ante el Thunder en el primer juego, otro dato que ayuda a explicar por qué San Antonio ha encontrado en él mucho más que una solución temporal.
Johnson dijo que Harper no se convirtió en esto de la noche a la mañana. Señaló que el joven base aceptó el rol que tenía por delante, hizo lo que se le pidió, asumió responsabilidades y aprendió lo que hacía falta para ganar, incluso cuando eso significaba dejar de lado parte de su capacidad individual. También dijo que ver cómo su talento aparece ahora, al mismo tiempo que crece como jugador de equipo, es algo difícil de lograr en la NBA y mucho más para un novato en playoffs. Para los Spurs, el siguiente paso en el Okc Vs Spurs pasa por sostener esa evolución mientras Fox sigue bajo observación y el margen de error se achica en una final que ya empezó con sobresaltos.

