Osakidetza ha prometido casi 60.000 euros de salario base a los médicos que terminen este año la MIR, pero Elena Panera sostiene que esa cifra no cuenta la parte esencial del sueldo: la base real de una facultativa, dice, es de 1.387,24 euros al mes. La diferencia, denuncia, no es menor y cambia por completo la fotografía de lo que se ofrece a quienes están a punto de acabar su formación.
Panera explicó que esa cifra anual solo puede alcanzarse sumando complementos y según el número de guardias que se hagan. También criticó que en el anuncio se dejara fuera el precio de la hora de guardia, su obligatoriedad y la falta de regulación de la jornada ordinaria. El mensaje de Osakidetza llega, además, con la urgencia de retener a los residentes ante la falta de médicos, aunque a dos semanas de acabar su periodo formativo la mayoría seguía sin recibir ofertas de contratación.
La discusión aparece en un conjunto de cartas al director que pone el foco en el momento más delicado de la incorporación al sistema sanitario. Osakidetza ha anunciado contratos estables de tres años para retener a los MIR, mientras la propia Panera recuerda que muchos especialistas llevan años encadenando sustituciones precarias. En ese contexto, el reconocimiento del tiempo MIR como antigüedad fue valorado por la especialista, pero lo considera condicionado a una nueva convocatoria de carrera profesional.
Ahí está el problema que deja abierto la carta: quienes acaban en junio no podrán presentarse este año a esa convocatoria, de modo que la mejora anunciada no les alcanzará cuando más cerca están de salir al mercado laboral. Panera sitúa así el debate en una realidad incómoda para el sistema: se ofrecen contratos y cifras llamativas, pero la vía para consolidar a esos médicos sigue llegando tarde para buena parte de ellos.
