Telecinco emitió este miércoles 20 de mayo un nuevo episodio de La isla de las tentaciones con una entrada pensada para mover la villa: Miguel Martínez y Bayán al Masri sustituyeron a Luis y Julia y se incorporaron como la nueva pareja del programa.
No eran caras nuevas para la audiencia. Martínez ya había pasado por el formato como tentador en la séptima edición, mientras que al Masri participó en esa misma entrega junto a Eros. Esta vez entraron como pareja real, después de casi un año de relación, con la idea de comprobar cómo se comportan cada uno por separado dentro del experimento.
Martínez explicó que quería saber cómo actúan lejos del otro y dejó una frase que resume bien el clima de su llegada: “De soltero te lo pasas bien, ahora vengo a sufrir porque estás pensando todo el rato en la otra villa”. Al Masri, por su parte, justificó su regreso al formato con una versión muy parecida de la misma apuesta: “Hemos venido con mi pareja porque desde que lo conozco no nos hemos separado, y queremos ver cómo va por separado. A ver si nos portamos bien”.
La presencia de ambos añade una capa de memoria al programa porque no entran como desconocidos, sino como antiguos rostros del mismo universo televisivo. Esa condición pesa más en una edición que ya juega con la exposición emocional y con los vínculos previos entre participantes y tentaciones.
Y ahí apareció la fricción que da otra dimensión a la noche. Mar dijo que había sido muy amiga de Bayán al Masri años atrás, pero que las dos se alejaron después de que al Masri “le tiró la caña” a su novio. David Vaquero también trasladó esa desconfianza a Leila y le dijo que no se fiaba de Bayán. En un formato que vive de la seducción y la sospecha, la llegada de una pareja conocida no solo altera el reparto: reabre cuentas pendientes.
Por eso la entrada de Miguel Martínez y Bayán al Masri no fue un simple relevo de villa. Telecinco apostó por dos figuras con pasado en el programa, una relación que ya venía rodando desde hace casi un año y un historial que hizo que su incorporación llegara cargada de antecedentes. La pregunta ya no es solo cómo resistirán separados, sino cuánto tardarán en notar que dentro de Bayan Isla De Las Tentaciones nadie entra sin dejar algo atrás.

