Martiño Rivas acudió a la fiesta de Magnum con desfile celebrada durante el Festival de Cine de Cannes y lo hizo con un look de Palomo Spain rematado por unos mocasines de Carmina Shoemakers. La combinación convirtió una aparición festiva en una vitrina clara para una firma española que busca cada vez más espacio fuera de casa.
El detalle que cerró el conjunto fueron los Horsebit 80746 XIM en color Armagnac Cordovan, un modelo de 640 euros disponible en la web de la marca y también en tiendas. Los zapatos están construidos con cosido Blake, forro de becerro y suela de cuero Rendenbach JR., una ficha técnica que explica por qué la marca ha ganado terreno entre quienes buscan calzado clásico con acabado preciso.
La presencia de Rivas no sorprendió a quienes siguen la moda en Cannes. El actor se mueve con naturalidad tanto en primera fila como sobre una pasarela, y esa familiaridad con los dos lados del escaparate le dio a la noche un aire menos ceremonial y más cercano a la industria real, donde la ropa se mira, pero también se vende y se hace circular.
Ahí está el valor de la imagen. La aparición en Cannes sirvió para poner el foco sobre Carmina Shoemakers, una firma española que ya ha abierto tiendas en Tokio y Nueva York y que cuenta además con el respaldo de recomendaciones en Esquire UK y Esquire USA. En una semana en la que el festival concentra cámaras y marcas, un par de mocasines bien elegidos puede decir más sobre una casa de zapatos que una campaña completa.
Rivas, que ya estaba dentro del circuito de la moda, ayudó esta vez a mover el foco hacia el producto. Y lo que queda tras su paso por Cannes es una lectura simple: Carmina Shoemakers no solo compite en el escaparate español, sino que ya está jugando una liga internacional.
