Banco Sabadell ha abierto una nueva etapa dos años después de la opa hostil lanzada por BBVA, una operación que acabó fracasando tras el rechazo de la mayoría de los accionistas. En este cambio de ciclo, Marc Armengol ha sustituido a César González Bueno como consejero delegado, mientras el banco se prepara para hacer efectivo el 29 de mayo un dividendo extraordinario de 0,50 euros brutos por acción vinculado a la venta de su filial británica TSB a Santander.
La entidad ha colocado así en primer plano su promesa de retribución al accionista. Su plan estratégico 2025-2027 prevé 6.300 millones de euros entre dividendos y recompras, una cifra que equivale a casi el 40% de su valor en bolsa. Sabadell mantiene además un payout del 60% y se presenta como el segundo banco, después de Unicaja, con el cupón más alto, cerca del 8%.
Ese mensaje llega después de un primer trimestre de 2026 mucho más flojo de lo esperado. El beneficio cayó un 29%, hasta 347 millones de euros, con un descenso del 3,5% en el margen de intereses y del 2,2% en las comisiones. El banco registró además 55 millones de euros brutos en costes asociados a su plan de jubilación, una carga que pesó sobre la cuenta de resultados en plena transición interna.
Para el mercado, el relevo en la cúpula y la nueva fase estratégica no borran de un plumazo las dudas, pero sí reordenan el foco. Deutsche Bank dijo que el balance no había sorprendido demasiado y que la actividad mostraba cierta recuperación, al tiempo que daba por válido el objetivo de rentabilidad sobre capital tangible, RoTE, del 14,5% para 2026. Desde XTB, Javier Cabrera mostró su preocupación por las cifras y por el balance, especialmente por la cartera hipotecaria.
Los analistas de GVC Gaesco vieron en la salida de César González Bueno el cierre de un periodo de cinco años con dos logros claros: la defensa frente a la opa hostil de BBVA y el cumplimiento de objetivos de rentabilidad que parecían inalcanzables cuando llegó. En su lectura, ahora toca concentrarse en el plan estratégico, que combina crecimiento y retribución. Javier Beldarrain también interpretó el nombramiento de Armengol como una señal positiva en un momento en que la banca usa cada vez más la inteligencia artificial para ganar eficiencia, y añadió que el nuevo equipo directivo podría dejar mensajes más constructivos en los próximos meses.
La acción, sin embargo, sigue sometida a una doble presión. Sabadell había reducido su caída anual en bolsa del 12% al 3% antes de volver a debilitarse tras los resultados trimestrales, en un mercado que mantiene una visión prudente: el 54% de las recomendaciones era de mantener y el 37,5% de comprar, con un precio objetivo medio de 3,58 euros. Con el dividendo extraordinario a la vista y la promesa de 6.300 millones en remuneración, el banco trata ahora de convencer a los inversores de que su nueva fase no es solo una respuesta al fracaso de la opa, sino una apuesta sostenida por devolver capital mientras sostiene la rentabilidad.
