La cuarta edición de los Premios Talía reunió este lunes en los Teatros del Canal de Madrid a buena parte de la escena española y dejó dos focos claros: María Galiana recibió el Premio de Honor y Antonio Banderas aprovechó su distinción para responder a las especulaciones sobre sus proyectos teatrales. La gala, organizada por la Academia de las Artes Escénicas de España, reconoció a intérpretes, directores, dramaturgos y técnicos de todas las disciplinas de las artes escénicas.
Al encuentro asistieron Antonio Banderas, Lydia Bosch, Pastora Vega, Irene Escolar, Luis Merlo, Carmen Morales, Mariano Peña, Nathalie Poza, Olivia Molina, Angy Fernández y Carlos Latre, que acudió con su hija Candela. La presencia de ese grupo de nombres confirmó el peso de unos premios que en cada edición intentan colocar en el mismo plano a quienes actúan, escriben, dirigen o sostienen el trabajo técnico que hace posible el teatro.
Galiana fue distinguida por “su compromiso en cada uno de los trabajos que aborda, por su valor para apoyar a esta frágil y dura profesión, por su arte que la convierte en una actriz única, respetada y admirada”. El texto del premio resume bien el lugar que ocupa en la profesión: una trayectoria asociada a la continuidad, al oficio y a una forma de entender el escenario que va más allá del brillo de una noche de gala.
Banderas recibió en 2025 el Talía de Honor y centró su intervención en el Teatro del Soho CaixaBank, al que llamó “el proyecto mas querido de mi carrera”. También defendió que su compañía es “una empresa privada sin animo de lucro que promueve, exhibe y produce un amplio espectro de las llamadas artes escénicas” y sostuvo que “los teatros son, en estos días, en los que las mentiras transitan de un lugar a otro sin ningún pudor, un refugio para la verdad, un lugar para muchas maneras de ver e interpretar la realidad”. Añadió que ha dado a Málaga “un papel principal” durante los últimos seis años.
La intervención llegó después de un fin de semana de ruido sobre las finanzas del actor y productor. Varias publicaciones difundieron que atravesaba problemas económicos ligados sobre todo a sus proyectos teatrales y que el Teatro del Soho CaixaBank estaba en números rojos y acumulando pérdidas de millones de euros. Banderas lo negó el domingo en un mensaje en sus redes sociales y dijo: “Me resulta desolador tener que dar de nuevo explicaciones que he repetido, una y otra vez, sobre mis objetivos en mis proyectos teatrales”.
También añadió: “Lo siento por aquellos que pudiesen encontrar un cierto placer en que esto fuese así”. La secuencia deja poco margen para la ambigüedad: en Madrid, Banderas quiso convertir una noche de premios en una defensa pública de su modelo teatral y en una réplica directa a los rumores que circularon durante el fin de semana. Los Premios Talía, que celebran la excelencia de las artes escénicas en España, terminaron así marcados por un mensaje doble: homenaje a una carrera como la de Galiana y reivindicación, por parte de Banderas, de un proyecto que quiere medir su éxito por la calidad artística y no por la rentabilidad inmediata.

