Raphinha volvió a aparecer cuando el Barcelona más lo necesitaba. El extremo brasileño marcó dos goles ante el Betis en el Camp Nou y regresó de golpe al centro de la escena tras dos meses sin ver puerta.
El primer tanto fue de libre directo; el segundo, de oportunista. Para el jugador de 28 años, fue una vuelta contundente después de haber atravesado una larga pausa goleadora desde el 15 de marzo, justo antes de lesionarse con la selección de Brasil el 26 de marzo.
El encuentro tenía un matiz especial para él. Raphinha volvió al once titular después de no haber salido de inicio en el Clásico reciente y, en medio del triunfo, entregó el brazalete de capitán a Robert Lewandowski. El gesto no fue menor: reflejó el lugar que ha ganado dentro del vestuario y la confianza que le tiene el cuerpo técnico.
Barcelona había echado de menos a Raphinha en el tramo más decisivo de la temporada. Hansi Flick lo considera una pieza clave en su sistema, y el propio futbolista ha respondido con una campaña que ya suma 21 goles y ocho asistencias. Su rendimiento no solo reactivó al equipo ante Betis; también reforzó una idea que en el club empieza a ser difícil de discutir: cuando está sano y enchufado, cambia el partido.
La lesión con Brasil frenó una racha que había comenzado a construir peso propio, y durante semanas el Barça tuvo que competir sin uno de sus jugadores más determinantes. La diferencia se notó en el juego y en la profundidad del ataque. Por eso su regreso no se lee solo como una buena noticia puntual, sino como una recuperación en el momento exacto en que el calendario aprieta de verdad.
Raphinha, además, no esconde su postura sobre el futuro. Quiere seguir en Barcelona y cree que puede levantar la Champions League con el club. También está previsto que entre en la lista de Carlo Ancelotti para Brasil, un detalle que añade otra capa a una primavera en la que su nombre vuelve a circular entre la selección y el Camp Nou con la misma intensidad.
Antes del Betis, el debate giraba en torno a cuánto podía tardar en recuperar su mejor nivel tras la lesión. La respuesta llegó con dos goles y con una actuación que recordó por qué el Barça lo sigue viendo como uno de sus hombres más importantes. Si mantiene esta línea, la temporada no terminará solo con números sólidos para Raphinha; terminará con el club otra vez obligado a jugar alrededor de él.

