Leticia Dolera vuelve a la dirección con Pubertat, una serie de seis episodios que esta noche, lunes 18 de mayo, llega en horario de máxima audiencia a TV3 y a 3Cat. La ficción, centrada en una acusación de agresión sexual en una colla castellera, ya había estado disponible meses antes en HBO Max en versión doblada, pero su estreno en abierto la coloca ahora ante una audiencia mucho más amplia.
Dolera ha celebrado precisamente ese salto. En una conversación sobre narrativas de género en el mundo digital en el Mobile World Capital de Barcelona, explicó que tenía muchas ganas de que la serie se emitiera en abierto porque se trata de una producción independiente y con financiación pública. “Me han escrito de escuelas del Delta del Ebro, de Toledo y de Madrid que han hecho proyecciones del último capítulo con el alumnado y con familias”, dijo, convencida de que la serie ya había empezado a circular más allá del circuito televisivo habitual.
Pubertat ganó un Premio Ondas y llega a TV3 con su versión original en catalán, dentro de una coproducción de 3Cat y HBO Max. La historia gira en torno a una denuncia de agresión sexual que afecta a tres adolescentes y arrastra a sus familias a un conflicto que desborda el ámbito privado. En ese terreno, Dolera sitúa el universo de los castellers no solo como paisaje cultural, sino como una forma de hablar de comunidad frente a la lógica de la individualidad en internet.
La directora lo resumió con una imagen que explica el pulso de la serie: “Los castellers son el símbolo de la comunidad, son una metáfora contrarrevolucionaria en internet y en el algoritmo que busca la individualidad”. Para ella, esa dimensión popular es parte del valor de la obra, y también del motivo por el que le alegra que se vea fuera de Cataluña en catalán. “Pubertat ha hecho viajar la cultura popular catalana y me hace muy feliz porque están disfrutando fuera de aquí una serie en catalán que pone en valor esta cultura popular”, afirmó.
El reparto mezcla rostros conocidos con debutantes muy jóvenes. Carla Quílez fue elegida por Dolera durante una diada castellera en Valls, y junto a ella aparecen dos actores de 13 y 14 años, además de Betsy Túrnez, Biel Duran y Vicky Peña. Esa combinación ayuda a sostener una serie que busca mirar de frente a la adolescencia sin apartar la vista cuando el relato se vuelve incómodo.
Pero el impulso de Pubertat no se agota en su estreno televisivo. Su recorrido previo en una plataforma de pago, en versión doblada, y su llegada ahora a la televisión pública dejan en evidencia una de las tensiones que atraviesan el proyecto: la cultura financiada con recursos públicos puede acabar encontrando una vida más larga y más amplia fuera del circuito de suscripción. Dolera defendió también que la tecnología diseñada para generar adicción debe ser regulada, sobre todo cuando intervienen menores, y fue más allá al cuestionar que se descargue esa responsabilidad solo en las familias.
Con ese estreno en abierto, la serie pasa de ser un título de prestigio a una prueba de alcance. La pregunta ya no es si Pubertat tenía recorrido, sino cuánto puede mover una ficción en catalán cuando se emite sin barreras de acceso y pone en primer plano una conversación social que sigue abierta.
