Vanesa Martín contó en una entrevista con Martita de Graná en el podcast Martita Sea que una fan le pidió una foto mientras ella estaba comiendo en un restaurante, y que decidió frenarla en seco cuando la insistencia no paró. La cantante dijo que la escena ocurrió cuando estaba con “unos espaguetis o algo así” y que le pidió a la mujer que esperara cinco minutos hasta terminar.
Martín explicó que la fan le contestó que ya se iba, pero antes le reprochó que “se debía a su público” y que debía dejar la comida para hacerse la foto. Entonces, según su relato, ella respondió: “mira, no me voy a hacer la foto, a ti, precisamente, no me debo y estoy muy contenta de no hacerme la foto contigo”. El episodio, contado con crudeza por la artista, rompe con la imagen de cercanía que suele cultivar con quienes la siguen y deja claro que, para ella, no todo vale ni siquiera en un encuentro fortuito.
La conversación en Martita Sea no se quedó ahí. En el mismo espacio, la cantante habló de dos de los momentos más felices de su vida, ambos muy ligados a su familia y a su relación con los deseos cumplidos. Uno fue montar a caballo pese a su alergia a los caballos. Dijo que unas amigas le prepararon el animal, que se subió y aguantó “como una hora y media” por la Sierra de Marbella, algo que describió como una alegría difícil de explicar porque lo había deseado muchas veces sin poder hacerlo.
El otro momento tuvo que ver con su madre. Martín recordó que ella decía que se moriría sin tener “una casita mirando al mar”, y contó que acabó comprándole una vivienda a sus padres con vistas al Mediterráneo. Según relató, lo hizo con una condición muy concreta: que le dejara reformarla para ponerla bonita. También dejó una frase que resume bien cómo entiende el éxito: hacer música, conectar con la gente y “dejar huella”.
La entrevista dibuja a una Vanesa Martín que protege su intimidad cuando siente que se traspasan ciertos límites, pero que al mismo tiempo habla sin filtro de lo que más la conmueve. Y ese contraste es lo que pesa hoy: la artista no negó su cercanía con el público, pero dejó claro que pedir una foto no convierte a nadie en dueño de su tiempo. En su caso, la respuesta fue inmediata y sin matices.
