Lectura: Alaska entra en su última semana legislativa con el PFD y el presupuesto en juego

Alaska entra en su última semana legislativa con el PFD y el presupuesto en juego

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La entra en su última semana de la sesión regular con una cuenta regresiva que ya domina todas las discusiones: el 20 de mayo. Para entonces, cualquier proyecto de ley que no haya sido aprobado quedará muerto, y los legisladores corren para cerrar presupuestos, ayudas escolares y una larga lista de medidas pendientes.

“Va a estar ocupado”, dijo al describir los días que quedan antes del plazo. El presupuesto operativo, que define el monto del Dividendo del Fondo Permanente, ya pasó por la y el y ahora se resuelve en un comité de conferencia. La versión de la Cámara incluye un PFD de $1,500, cerca de $160 millones en fondos únicos para las escuelas, más de $300 millones que probablemente tendrían que salir de la principal cuenta de ahorros del estado, el regreso de un programa estatal de asistencia para calefacción y más dinero para cuidado infantil, aprendizaje temprano y otros programas sociales.

La propuesta del Senado recorta esas expectativas. Su presupuesto contempla pagos por un total de $1,150 para cada residente, con un PFD de $1,000 y un pago de alivio energético de $150. También reserva hasta $111 millones en fondos únicos para las escuelas y cerca de $30 millones para ayudar a los distritos con altos costos de energía. Esa versión se apoya en una previsión de precios del petróleo más moderada que la que el presentó en marzo, aunque desde mediados de marzo el crudo de Alaska se ha vendido muy por encima de los $100 por barril. En la propuesta del Senado, el punto de referencia es $91 por barril.

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Ese choque de números explica por qué el presupuesto operativo es la pieza más sensible de la sesión. No solo fija cuánto recibirán los habitantes de Alaska; también obliga a elegir entre gasto inmediato y ahorro a largo plazo. El presupuesto de capital, que financia proyectos de infraestructura de más largo plazo, ya concentra la mayor parte del dinero estatal de propósito general en mantenimiento y mejoras de escuelas e instalaciones del estado, mientras que el presupuesto de salud mental incluye fondos para programas de asistencia a personas sin hogar para igualar la solicitud de una agencia. Los senadores además añadieron dinero para esos programas y eliminaron un recorte propuesto por el gobierno de .

La tensión en estos últimos días también viene de otro frente: la sesión actual es el segundo año de una Legislatura de dos años, así que lo que no avance antes del 20 de mayo tendrá que volver a empezar en una futura sesión. El presupuesto suplementario ya pasó a comienzos de 2024, pero ahora los legisladores están tratando de cerrar las últimas piezas antes del cierre formal. Entre ellas está el proyecto de ley sobre el gasoducto, y Stone lo resumió así: “También está el proyecto de ley de impuestos del gasoducto — los legisladores están debatiendo cuánto subsidiar el proyecto Alaska LNG”.

Con la fecha límite encima y el precio del petróleo todavía volátil por la crisis en Oriente Medio, la respuesta a la pregunta central ya está clara: Alaska no solo está negociando números, está decidiendo qué prioridades quedan financiadas ahora y cuáles tendrán que esperar otro año entero.

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