J Balvin abrió su primera noche en el Palacio de los Deportes, en Ciudad de México, con un concierto que mezcló homenaje, fiesta y mensajes personales. Antes de cantar “La canción”, se la dedicó a Milk Man, el creativo mexicano que lo acompañó desde la etapa de Energía y que murió hace casi tres meses.
“Yo quiero dedicar esta canción a un hermano que murió hace casi tres meses, a mi hermano Milk Man, mexicano, mi mano derecha, en el reggaetón desde que empezamos, no me pude despedir de ti, pero aquí estoy en tu tierra querida, hermano, en México, mandándote todo el amor, toda la fuerza para su familia”, dijo el artista ante 18,000 personas. El gesto marcó el tono de una noche en la que el colombiano habló desde lo íntimo y también desde lo colectivo.
Balvin explicó que “La canción” también estaba dirigida a quienes han pasado por ansiedad o depresión. “También es una canción que le mando un mensaje también a toda esa gente que ha sufrido de ansiedad, depresión, que ha pasado mal en algún momento de la vida, para que sepa que no están solos y que el sol tarde o temprano alumbra para todo el mundo”, expresó desde el escenario. Más tarde, enlazó ese mensaje con los migrantes que trabajan en Estados Unidos lejos de sus familias, a quienes envió “toda la energía, todo el amor y todo el cariño”.
El show, que el propio Balvin presentó como una noche en su “segunda casa”, incluyó éxitos como “Ginza”, “Reggeton” y varias canciones de Colores, además de pirotecnia y la aparición de tres invitados mexicanos: Oscar Maydon, El Bogueto y Yeri Mua. La mezcla de repertorio, fuego y colaboraciones convirtió la velada en una celebración pensada para el público local, sin perder el eje emocional del tributo.
El concierto llegó en un momento en que México sigue siendo una plaza clave para el reguetón y para los artistas que buscan conectar con audiencias masivas en vivo. Balvin lo subrayó desde el primer saludo: “Buenas noches México, que chumba estar con ustedes esta noche, vine de Medellín colombia a mi segunda casa, ¿la estamos pasando cabrón sí o qué?, de verdad que chimba, no vamos ni al cuarto del show y esto ya está encendido con la mejor energía, vamos por ese mundial mi gente”. La referencia al Mundial apuntó al torneo que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
En medio de esa celebración, el homenaje a Milk Man fue el momento que ordenó la noche. Balvin no solo recordó a un colaborador cercano; también dejó claro que no pudo despedirse de él antes de su muerte. Esa ausencia, llevada al centro del espectáculo en México —la tierra que el propio cantante nombró como la de su amigo—, convirtió un concierto multitudinario en un acto de memoria pública. Y al cerrar con un mensaje de aliento para migrantes, personas con ansiedad y seguidores que lo han acompañado desde sus primeros discos, el artista dejó el mensaje más claro de la noche: la fiesta seguía, pero la dedicatoria era para alguien que ya no estaba y para todos los que siguen peleando fuera de casa.
