Famalicão se prepara para recibir este sábado a Alverca en casa con la temporada entrando en su tramo final y con un ambiente que, según Hugo Oliveira, mezcla nostalgia y orgullo. El técnico explicó en Vila Nova, en una rueda de prensa celebrada el viernes por la tarde, que el vestuario vive el cierre del curso con emoción, pero sin perder de vista que todavía queda trabajo por hacer.
Oliveira fue claro sobre el partido: será “muy difícil” ante un rival al que definió como excelente, pero advirtió que el equipo jugará para ganar. El entrenador insistió en que el grupo quiere disfrutar de un último momento ante su gente y que el equipo mantiene una identidad reconocible. “Vamos a ser iguales a nosotros propios”, dijo, al resumir la intención de Famalicão de cerrar bien la temporada ante Alverca.
El peso de lo que está en juego ayuda a explicar el tono. Famalicão llega con opciones de acabar en 5.º lugar, una posición que podría abrirle una puerta inédita a las competiciones europeas si se confirma, aunque ese escenario depende también de la final de la Taça de Portugal. Sporting debe derrotar a Torreense para que ese puesto liguero tenga efecto de acceso a la UEFA la próxima temporada; si Torreense gana el torneo, el quinto puesto no daría billete continental.
Para Oliveira, sin embargo, la lectura del curso ya está hecha. “Esta fue, en mi opinión, una época de excelencia”, afirmó, y atribuyó ese recorrido a la ambición de quien dirige el club, al trabajo de un cuerpo técnico que vive el proyecto “24 horas por día” y al talento de los jugadores. El entrenador describió a la plantilla como un grupo que funciona “como una familia”, con ayuda mutua constante, y dijo que el club ha dejado “muchos momentos bonitos” a sus aficionados.
El técnico fue todavía más lejos al desligar el mérito de una sola figura. Recalcó que Famalicão no es su proyecto, sino el de los futbolistas y de la gente que trabaja allí a diario. También recordó que el club tiene una historia larga, un nuevo propietario y un potencial importante, y sostuvo que él ha contribuido a dar consistencia a una institución que históricamente ha sido exigente para los entrenadores. “Para mí, personalmente, lo más importante es decir que ayudé a traer esta consistencia”, señaló.
La valoración se entiende mejor con el contexto del curso. Famalicão ha competido con regularidad durante toda la temporada y, si termina en ese 5.º lugar, podría firmar un capítulo sin precedentes. Pero ese premio aún depende de un resultado ajeno en la final copera, una condición que deja al equipo en una posición fuerte, aunque no cerrada del todo.
Oliveira también dejó una lectura elogiosa sobre el rival. Dijo que Alverca cuenta con muchos jugadores de calidad y que, en 2025/2026, es uno de los mejores proyectos del fútbol portugués. Incluso trazó un paralelismo con el propio Famalicão de su primer año en la Liga. El mensaje, en el fondo, fue el de un entrenador que ve el presente con satisfacción, pero que sabe que el cierre aún puede cambiar el tamaño de la recompensa.

