El Gobierno entregó el miércoles 13 de mayo nuevos detalles sobre el Subsidio Gas Licuado en la Comisión de Minería y Energía del Senado, después de semanas de dudas sobre cómo iba a funcionar el beneficio anunciado el 1 de abril. La ayuda consistirá en un cupón de $27.000 para recargar balones de gas y comenzará a entregarse a principios de junio, con cierre previsto en septiembre.
El sistema permitirá canjear el cupón de forma presencial en Caja Vecina o a través de las aplicaciones móviles de BancoEstado y Rutpay. También podrá usarse en empresas distribuidoras en convenio como Gasco, Lipigas y Abastible para llenar un balón de 15 kilos. Si sobra saldo, ese monto podrá servir para otra carga; si el precio supera los $27.000, la diferencia deberá ser pagada por el usuario.
El beneficio estará dirigido al 80% más vulnerable según el Registro Social de Hogares, y BancoEstado participará en el proceso. Esa estructura busca ordenar una medida que desde el anuncio original generó críticas por la demora en definirla y por la falta de claridad sobre su implementación. Dos semanas después del anuncio, varios municipios habían comenzado a inquietarse por no saber cuándo llegaría la ayuda ni cómo se entregaría.
La discusión también dejó en evidencia las tensiones alrededor del monto fijo. Durante el debate se cuestionó que el subsidio se fijara en $27.000 pese a las diferencias de precios del gas entre regiones. Abastible, además, envió una carta advirtiendo posibles problemas logísticos y técnicos en el uso del cupón, con riesgo de dificultades de abastecimiento.
Para destrabar esas dudas, el lunes 18 de mayo se acordó volver a citar a autoridades de Gobierno y a representantes de BancoEstado a una nueva sesión. Con los detalles ya puestos sobre la mesa, la clave ahora es si el sistema podrá llegar a tiempo en junio y operar sin fricciones en una red de pago y canje que dependerá de bancos, aplicativos y distribuidoras.

